martes, 19 de noviembre de 2024

Pellegrinense 16/ Entrevista al Rector Ramon Vilutis/ Sara Tirri (Vinocur)/ Ernesto Villanueva

 

Entrevista al Licenciado Ramón Vilutis, Rector del Pellegrini 1973-1974

 



 

El licenciado Ramón Vilutis, en un acto de colación de grados, en 1973







 

Corrían los primeros días del mes de Enero  cuando recibí la noticia de que  el Licenciado Ramón Vilutis, Rector de la escuela en el período 1973-1974, aceptaba generosamente darnos la entrevista,  largamente buscada y anhelada .

 Su testimonio, en su condición de máximo responsable del  proyecto político y educativo implementado en los años 73 y 74 era y es  muy importante para reconstruir aquel periodo histórico en la UBA y  en el Pellegrini.

 Entiendo que su relato rompe con el silencio o la autocensura que los protagonistas se impusieron, posiblemente como respuesta a la habitual crítica y demonización de aquel proyecto político y educativo. Creo que las  palabras de nuestro ex Rector  son, por tal motivo,   valiosas  y esclarecedoras  para todos nosotros.

Aquel proyecto académico generó tantos defensores como detractores.

 El Pellegrini, según los unos,  se sumó a la experiencia del “cogobierno universitario, integrado por docentes, estudiantes y trabajadores, construyendo una escuela y una Universidad fuertemente vinculadas a las necesidades del país y de las clases populares”, rompiendo con un sistema educativo autoritario, represivo y oscurantista. 

Podremos coincidir con algunas ideas, disentir con otras, pero fundamentalmente, podremos conocer  el ideario educativo  de una generación, que puso en marcha un cambio estructural de la Universidad como jamás se conociera en nuestra historia.

Compartimos junto con la compañera Patricia Schapiro un almuerzo con el ex Rector, en el que revisamos   aquellos  intensos años.A continuación, el testimonio de tal entrevista.

 

          

 

Fuiste alumno del Pellegrini y egresaste en 1964; ¿qué recordás de esa época ?

Yo estudié en un excelente colegio inglés de Caballito. Entré al Pellegrini desde un lugar de mucha soberbia. En la escuela nos tocó una división totalmente heterogénea. La heterogeneidad de la gente que concurre al Pellegrini es una de las experiencias más interesantes que viví en mi vida: barrios, religiones, estratos sociales . . . ; había tipos de doble apellido, reos de clase baja,  estudiosos y aplicados. Era un intercambio muy rico.

Lo bueno de la escuela es que había una dinámica creativa, más allá de esa cosa institucional tan dura, tan gris, tan represiva, donde no existía el placer y  uno no sabía si estaba en un reformatorio o  en un cuartel militar.

 

¿Recordás a algún profesor en particular? ¿Alguien que te haya marcado o alentado a  abrazar determinadas ideas ?

 

Giorno fue importante. La profesora Marisa Casey, con quien después nos peleamos mucho,  Vivian Burgos ( la Chochi), a quien yo quería mucho,

Lucilo Oriz, con quien tuve una discusión dialéctica porque él fue profesor mío en el  ingreso en el ’58. Yo le recordé esto en alguna oportunidad y él posiblemente se molestó porque era, a todas luces incompatible y poco ético que un profesor de la escuela diera paralelamente cursos de ingreso a esa misma escuela. De todas formas renunció ( o lo renunciaron ) en 1968.

 

Tuve un profesor divino en Biología llamado Rosensweig: recuerdo que siempre nos tiraba unos huesos en una bandeja y teníamos que saber  de qué huesos  se trataba . . .

 

Patricia: ¡cómo nos hacía estudiar !

Sí, pero era un tipo muy correcto. La profesora Chiozza de geografía también fue excelente: aprendí mucho de geografía con ella.

 

 

¿Qué estudiaste una vez egresado del Pellegrini ?

Estudié la carrera de Economía Política ( así llamada en esa época ) en la UBA; me recibí en 1971. Posteriormente hice una especialización en planificación estratégica en la Fundación Getulio Vargas, de San Pablo.

 

¿Cómo llegaste a ser Rector del Pellegrini ?

Yo  pertenecía a un grupo de estudio conformado por alrededor de 200 profesionales e intelectuales llamado: CEIS ( Centro de estudios e investigaciones sociales). Ese grupo era paralelo a la Juventud Peronista pero  nunca se integró a los grupos técnicos  de esa agrupación. Junto a mis compañeros del CEIS dábamos clases en la Universidad de “El Salvador” en una época de resistencia.

 

Nuestros proyectos eran indudablemente megalomaníacos, influenciados por nuestra corta edad. Nadie pensaba en chiquito.  Preparamos durante seis meses un plan de gobierno, se imprimió y se lo hicimos llegar al Tío

(apodo dado a Héctor J. Cámpora, elegido por la vía de las urnas presidente de la Nación el 11 de Marzo de 1973).

 

Yo por una cuestión de interés personal me ocupé de trabajar en el área de Educación, ni como pedagogo ni como técnico en educación  sino como lo que hoy se llama un gerente administrativo del proyecto. El proyecto fue presentado a El Tío. El trabajo tuvo cierta divulgación cuando se discute el equipo que va a presidir la UBA en ese momento. Les recuerdo que los rectores del Pelle y del CNBA participaban con voz y voto de las reuniones del Consejo Superior.

El  Pellegrini estaba tomado. Había sufrido mucho en los años previos a Cámpora y estaba intervenido por las fuerzas de seguridad. Había gente que tenía vinculaciones con los Servicios de Inteligencia del Estado, la mayoría preceptores.

 

¿Incluís a la profesora Sottile ( Profesora de Historia de 1º y 6º año)  entre esos miembros ?

Indudablemente. Tenía ficha en la SIDE, ficha como funcionaria !

 

Mis tres vicerrectores: Sejem, López Crespo y Esper  eran abogados y profesores del colegio; ellos habían participado de la defensa de presos políticos, entre otros actos militantes. Los servicios de inteligencia estaban claramente infiltrados en el colegio. Sottile es un claro exponente de ello.  Su información podía determinar la vida o la muerte de algún estudiante.

 

¿Cuáles fueron los logros y los errores de tu gestión ? ¿Cuáles fueron tus objetivos como Rector ?

Los logros fueron ser coherentes y estar identificados con un proceso de transformación y llevarlo hasta sus últimas consecuencias. Yo creo que en el poco tiempo que tuvimos, cambiamos radicalmente el plan de estudios del Pellegrini. Tuvimos muchos problemas: no había muchos profesores disponibles para remplazar a los desplazados, y varios de ellos no eran buenos. Por ejemplo, el Pellegrini nunca había tenido profesores revisionistas, no entraba esa visión.

 

Cuando hablábamos de un “Plan Educativo para la Liberación Nacional” queríamos significar, en resumen, un profundo cambio en la orientación, contenidos y modalidades de la educación argentina en 1973. Se buscaba ayudar a los educandos a comprender su historia, sus raíces y las de la sociedad a la que pertenecían y a  la cual probablemente mal conocían.

La inclusión de una visión crítica de los contenidos, su ampliación hacia un profundo debate y cuestionamiento, y la adopción de programas más modernos y ágiles que profundizasen las cuestiones sociales esenciales,  eran características básicas de esta nueva planificación de objetivos educativos.

En la Escuela esto se materializó en la incorporación de contenidos revisionistas en Historia, de análisis socio-económico-ambientales en Geografía y Economía Política, de innumerables autores nacionales en Literatura y de una explicación profunda del funcionamiento de los mercados de producción y consumo en Merceología. Esto, sumado a la incorporación de materias inéditas en la institución -Taller, Artes Plásticas y Música, entre otras-  fueron rasgos distintivos de nuestro proceso de transformación educativa.

Pero todo esto no habría tenido sentido si no hubiésemos dado prioridad al alumno como ser humano destinatario de este aprendizaje. Entonces, inculcarle nociones de justicia social, amplitud y tolerancia para la vida en comunidad; ayudarlo a entender nuestra historia y nuestro desarrollo social hasta ese momento, para proyectarlo hacia el futuro con las herramientas del conocimiento práctico y científico y para fortalecer sus conceptos acerca del hombre y la sociedad,  fueron los motores básicos de este proyecto educativo.

Creo que estábamos en el camino de su implantación y desarrollo. Sus destinatarios podrán emitir mejores consideraciones que nosotros a este respecto.

 

 

¿Errores ?

Muchos. El principal error era ser tan jóvenes. Uno no tenía toda la experiencia que debió haber tenido. A pesar de ello, nosotros creíamos mucho en lo que hacíamos. La escuela, y esto dicho por los preceptores, tenía por primera vez a un Rector que entraba a las 7.00 de la mañana y se iba a las 10.00 de la noche.

Por otro lado,  fue una barbaridad implementar tantas materias optativas, varias de las cuales había que cursar obligatoriamente: dos o tres ( a elección)  para cumplir con la currícula. El edificio de la escuela no te permitía hacer tantos talleres y brindar tantas materias opcionales, habían limitaciones edilicias y  tecnológicas.

 

 

¿Qué otros errores ?

Cometimos errores. Algunos profesores  nos criticaron   porque se interrumpió un derecho a la jubilación, se  lastimaron derechos adquiridos o porque tenían una serie de prebendas cuando cobraban por  horas  en las que no trabajaban . Eso en el colegio existió siempre pero no existió en nuestra gestión.

El enojo de Mme Casey se basa en la supresión del francés como idioma  obligatorio en el colegio. Me reuní con las pedagogas y discutimos el tema de si era conveniente que un chico de 12 años aprendiera dos idiomas extranjeros al mismo tiempo. Las familias de los futuros ingresantes votaron por qué idioma querían optar. La mayoría votó por Inglés. De todas formas, Francés no quedó suprimido sino que quedó como materia optativa. Eso tuvo un costo, muchos profesores se quedaron sin trabajo.

Reconozco que tomamos algunas medidas arbitrarias; echamos a algunos profesores que no debimos haber echado. Había que haber sido un poco más conservador, más aliancista.

 

¿Más conciliador, más negociador ?

 

Conversador, diría yo. Explicarles mejor nuestro proyecto y escuchar de nuestros opositores su opinión. Esa fue una tarea que se hizo débilmente. Era muy difícil estar arriba del caballo y bajarse: había que seguir.

 

Era un proceso revolucionario.

Me parece que el término es muy ambicioso. Nos hubiera gustado que el proceso  hubiese sido  revolucionario, sí. Era el objetivo. La sociedad argentina es muy oscilante: apoyaba por un lado pero por el otro tenía miedo. Pensaban que se sacaba un gobierno extremista de derecha y entraba un gobierno duro e irresponsable  de ultra-izquierda.

 

Paralelamente  a tu condición de Rector  del Pellegrini, Raúl Aragón[1] fue designado Rector del CNBA. El aplicó una política más conservadora, aún dentro del marco revolucionario de la época.

 

Con Aragón discrepábamos en que él aplicaba una política conciliadora con mucha gente de la que los propios alumnos, quienes habían sido los que lo ungieron como Rector, renegaban. Teníamos una buena relación. Raúl es una muy buena persona. Además él quiere mucho a sus alumnos. Tenía una actitud mucho más paternalista, en cambio yo era mucho más cabrón.

 

Yo no toleraba las agresiones al patrimonio edilicio de la escuela. Eso me parecía una vergüenza. A tal punto de que había un taller dedicado especialmente a recuperar aulas del colegio, con el protagonismo de los chicos y la ayuda de electricistas, carpinteros, etc.

 

 

Esper es un vicerrector sumamente cuestionado, particularmente criticado y hasta odiado por muchos docentes  de la escuela.

Tenía sus convicciones muy firmes.

 

López Crespo era un tipo más amplio.

Yo no quisiera hablar de López Crespo

( N. de la R.: el profesor López Crespo presenta su renuncia a poco de iniciada la gestión de Ramón Vilutis, y en su lugar, se incorpora  como Vicerrectora la profesora Sara Vinocur –ex de Tirri.)




 

La Universidad entendió que era bueno que viniera alguien de afuera , pero no mucho. Yo era de afuera, pero era ex alumno de la escuela. Eso me daba cierto plafond político. Yo condicioné mi aceptación a hablar con el cuerpo de delegados estudiantiles  que tenía el colegio; así como acepto y aliento la vía democrática para acceder a los cargos electivos, de tal forma procedí.

 

Yo pensaba que no había que hacer cambios pequeños, cambios insignificantes, cambios de lenguaje; había que hacer cambios que transformasen a una sociedad que claramente había  perdido.

¡Había que apostar fuerte !

 

De ahí que hablé con los alumnos. Nos llevó dos noches de charlas: había chicos que pensaban que yo era demasiado liberal. Finalmente nos pusimos de acuerdo.

Yo fui una especie de intérprete de  aquellos chicos entusiastas, que tenían objetivos, ilusiones, utopías.

 

¿No te parece que responder desde el Rectorado  al mandato de chicos de 16 años  es un poco aventurado y tal vez irresponsable ?

No es tan  desnudo y crudo como vos lo decís. No hicimos un colegiado de la escuela; la escuela se manejaba entre el Rector, los tres vicerrectores y las tres especialistas en pedagogía.

Lo que hubo fue   una reinterpretación del  deseo de los estudiantes, en cuanto a cómo y cuánto cambiar una institución en lo que se refiere a su contenido. Te doy algunos ejemplos: se tocó rock por primera vez en la escuela, estuvo Sui Generis en la escuela. Yo me sentí absolutamente orgulloso de estar sentado en la primera fila invitado por los chicos, y no lo hacía demagógicamente. Además, existieron innumerables trabajos de extensión cultural, adecuados a atender jóvenes desde los 13 a los 17 años. Expresión corporal, ciclos de cine, clases de teatro, artes plásticas, salidas grupales a visitar lugares históricos, y los ya mencionados Talleres.

Recuerdo particularmente a Abel Strejilevich, de la segunda división TM  promoción ‘74 y a otros chicos cuyos nombres no recuerdo; la mayoría de ellos exiliados o desaparecidos, tal caso de Abel.

 

El Pellegrini tiene  una historia muy rica  de gente combativa, que se jugó; había gente que era mucho mejor militante que estudiante.

 

En el día del acto de la asunción , nos echan una pastilla de gamexane en el salón de actos. Puiggrós presidió el acto y se quedó preocupado. El Pellegrini era un hervidero.

 

Todo esto era mucho mas inorgánico de lo que se pintó históricamente; se iban tomando decisiones sobre la marcha.

 

 

Patricia: ¿Fuiste montonero ?

 

No. No fui afiliado ni practicante, a pesar de que sentía admiración por los Montoneros. Sobre ese proceso se ha escrito mucho. Yo no leí tanto, pero hay un libro que cierra el análisis, que se llama Recuerdos de la Muerte, de Miguel Bonasso ( N.de la R.: Miguel Bonasso es actual diputado nacional).

Ahí muestra como la ideología montonera tenía en sus líderes una gran semejanza con la ideología de sus contrincantes.  Cuando ambas cúpulas, la de Montoneros y del ejército dialogan epistolarmente  y se utilizan términos casi idénticos uno se da cuenta de que había una clase “militar” (sic)en ambos grupos. Sin embargo, la lucha armada en la Argentina viene de larga data, mucho anterior a la aparición de Montoneros,  e  inundó de sangre la historia argentina

 

¿Entre los errores, no reconocés que el uso de la violencia empañó la búsqueda del objetivo ?

¿En el Pellegrini ?

 

Por  ejemplo.

Yo tuve una reunión con un grupo de estudiantes que la hice en la oficina del Rector, donde los chicos llegaron y pusieron sus revólveres sobre la mesa; yo les dije que en esas condiciones no haría ninguna reunión. Me parecía que ese no era el ámbito y en todo caso, yo no podía ser connivente  con ese tipo de situaciones. Cada uno de los chicos guardó sus armas.

 

 

Hoy, ante la misma situación, me imagino que tendrías una actitud menos contemplativa  con ellos y seguramente los  hubieras expulsado   o hubieras salido corriendo  . . .

Mirá, yo no sé lo que haría hoy;  yo pensé que   no podíamos tener una reunión de entendimiento con pistolas en la mesa. ¿Eran más hombres o más políticos porque andaban armados ? ¿Querían intimidarme ?

 

En la entrevista a Sara Vinocur (ver El Pellegrinense Nº 3 segunda parte), vicerrectora durante tu gestión,  ella nos dice que lloró una vez reincorporada en el ‘83 porque se sentía culpable por haber sobrevivido mientras varios de sus alumnos habían sido asesinados o habían desaparecido; ella de alguna manera se sentía responsable por el camino que varios de ellos habían tomado. ¿Te identificás con este sentimiento?

 

Yo creo que Sara Vinocur necesita un buen psicoanalista.

 

No me siento culpable; yo no le pedí a  nadie que matara a nadie ni di ninguna clase de Economía Política donde dijese que el enemigo tenía que ser exterminado o aniquilado. Yo enseñaba cómo la sociedad fue condenada a décadas de padecimientos y sufrimientos a partir del ejercicio de una política que solamente contemplaba a los poderosos; si eso es mandar a alguien a la muerte, sí lo hice. No en los términos en que lo plantea ella.

 

Yo monté un gabinete pedagógico en el Pellegrini de tres profesionales de primer nivel; ellas dieron las líneas maestras del nuevo plan de estudios. Este plan de estudios tenía como objetivo formar personas mucho más útiles a la sociedad; no solamente formarlos para ser contadores, economistas o licenciados en administración. Yo me emociono con la defensa del Taller porque para mí era una línea de pensamiento. Yo siempre pensé que como ex alumno del Pellegrini, en mi casa nunca enmendé un enchufe ni sabía cómo reconocer los distintos tipos de madera. El lugar para aprender esto era la escuela. Discutimos con los profesores antiguos y ninguno de ellos nos apoyó. Sostenían que “eso se iba a convertir en una carpintería” o que “el colegio perdería nivel”. De ahí esa famosa solicitada que publicaron en los diarios que sostenía que Vilutis quería nivelar para abajo la educación del colegio.

 

 No era mi intención. Si hacer un taller en la concepción conservadora tradicional burguesa es nivelar para abajo, nivelemos para abajo y hagamos que la gente se manche un poco de pintura. Esto no es  el obrero al poder, como algunos sostenían. En  las discusiones con mis adversarios, yo notaba un nivel paupérrimo por parte de ellos;  eran lamentables, estaban en el siglo XV.

 

¿Qué posición tenía el profesor Giorno, quien había sido hasta pocos años atrás presidente de la Asociación de Profesores que nucleaba a los docentes del Pellegrini y del CNBA ?

Giorno era un caballero. Siempre me decía lo que él pensaba, que generalmente era diferente de lo que nosotros hacíamos. Él estaba vinculado al Partido Radical y el partido Radical era lo que siempre  ha sido: mediocre, nunca se arriesgó a nada, tuvo un verdadero líder que fue "el Peludo" a quien  el propio partido se lo fagocitó. Tuvo otro gran líder que fue Balbín que entendió un poco la realidad de la historia. Los radicales nunca comprendieron en qué sociedad estaban inmersos. El Radicalismo ha sido  un partido mediocre.

¿Cuándo pensás que empezó a caerse todo el proyecto que Uds. habían comenzado a implementar ?

El día que Perón echó a los Montoneros de la plaza nos  dimos cuenta claramente de  que las aguas estaban divididas, y no a nuestro favor. Fuimos criminalmente separados.

 

¿Después  de septiembre del ’74 qué pasó con vos ?

 

Nos echaron en septiembre del ’74. No pudimos entrar más al colegio. Medicina y el Pellegrini fueron las dos únicas instituciones de la UBA que no pudieron reabrir en el ’74 porque el plantel de profesores fue radicalmente podado. No quedaron profesores.

 

Nosotros habíamos hecho un trabajo tan arduo y tan profundo con  el cambio de plan de estudios y la designación de nuevos profesores,que nuestros adversarios no pudieron cambiarlo rápidamente.

Fui amenazado. Me fui en el ’76 de Argentina. Nos fuimos a vivir a  Brasil. Desde entonces vivo allá.

 

¿Aún mantenés tus convicciones políticas ?

 

Yo formo parte de aquellas personas que piensan que este mundo no es aquél por el que uno luchó; yo pienso que es un mundo más triste, más pobre, más destruído, más antagónico que aquel en el que me hubiese gustado vivir. Pero habito en él.  Yo adhiero al Foro Mundial,cuya última reunión se celebró hace poco en Brasil, porque entiendo que es el que sostiene o alienta el mundo en el que me gustaría vivir.

 

Patricia:¿Creés que la izquierda peronista representaba a la sociedad ?

 

Yo pienso que la sociedad estaba harta de ser maltratada, de ser desconsiderada, era antimilitar y se identificaba con lo que pudiera hacer algo por ella; si hubiera existido una derecha populista o una derecha progresista hubiera pasado lo mismo.

 

Eduardo: ¿qué opinás de este renovado reencuentro entre pellegrinenses ?

Leo siempre El Pellegrinense  y me emociona hacerlo. Este hermoso proyecto que has fundado y gestado vos a través de El Pellegrinense,  esto que vos has logrado,  que te manden cartas desde  Haifa, de Madrid o de Lima, tiene el valor de rescatar una identidad construida a partir de las diferencias. 

Si pudiéramos hacer un libro de cada una de las experiencias relatadas en El Pellegrinense, haríamos un verdadero tratado acerca de la  realidad educativa. Las identidades o identificaciones que se consiguen son difíciles de destruir, más allá del camino de cada uno.

La condición humana se revela en ese momento.  Si muchos pensamos que nuestra experiencia deja de ser una experiencia individual para transformarse en una experiencia colectiva, es un empujón más.  Yo me junté con mis compañeros del Pellegrini después de muchísimos años. ¡Me vinieron a buscar a San Pablo !  Tuve el placer de juntarme con varios de ellos para dos fines de año y fue un intercambio de experiencias maravilloso. Rescatamos todas las  ricas vivencias de nuestra escuela y fundamentalmente nuestra amistad.

Paradójicamente,  lo esencial de toda esta historia, de mi historia personal, es haber sido alumno del Pellegrini, pero no lo digo como una forma de culto; me refiero a la rica experiencia de compartir un grupo estudiantil disímil en sus orígenes y  en su historia.

 

Patricia: La realidad  latinoamericana actual, en la que predominan gobiernos de izquierda, significa de alguna manera la recreación de la década del ’70.  A mí me da un poco de miedo todo esto.

 

Yo pienso que si a esto se le aplican  modelos serios de administración, si se plebiscita constantemente al pueblo acerca de medidas esenciales, si se legitiman las acciones de gobierno, podemos pensar que este proceso tendrá una vía larga. En lugar de gastar tanto dinero en encuestas, debería gastarse ese dinero en consultarle al pueblo.

Entiendo que el hombre ha elegido el camino más perezoso, seguramente inducido por el consumismo y los medios de comunicación : no es el hombre nuevo con el que nosotros soñábamos.

 

Cuando uno llega al poder, suele  distorsionar  los objetivos  que cada uno trajo consigo  . No son traidores pero se desvían de su objetivo.

La cancelación de la deuda externa con el FMI con la que no estoy de acuerdo, debió haber sido conversada y plebiscitada con la población. El presidente lo pagará  a futuro. No podemos desconocer los enormes intereses que se mueven por detrás. Yo establecería un vínculo de solidaridad: el poder te aleja de la sociedad.

 

Sigo apostando al Mercosur. Brasil es un fenómeno muy singular, Yo siempre he sido petista ( adherente al PT) y me siento muy defraudado por el gobierno de Lula. Ahí se practicó una verdadera estafa electoral. Mientras antes mandaban los marines y habían golpes militares, hoy  con cuatro ó cinco operadores financieros se voltea todo. No hay que ser imbéciles. Hay que buscar caminos para que no se fragilice tanto una estructura económica. Hay que saber defenderse. Los regímenes políticos deberían  cerrarse en torno a objetivos nacionales. China, la industrialización de China, la educación en China, son un claro ejemplo de un éxito colectivo.

 

¿Querés dejar un mensaje a la comunidad pellegrinense, y en particular a tus antagonistas de entonces?

Decirles  a quienes fueron mis profesores, en mi condición de alumno o de Rector , que  los considero miembros de una comunidad; si tuviese la oportunidad les haría la misma invitación  que les hago ahora  a ustedes: la de pensar todos juntos un modelo. Nosotros prescindimos de algunos profesores, decisión de la cual posteriormente nos arrepentimos. Nos equivocamos. Estar en veredas opuestas  no debe significar pelearse.

 

Patricia: ¿Estás conforme con tu vida y con la mirada de tu vida de aquella época ?

Yo me siento un “looser”, como dicen los americanos. Me siento un perdedor. No es demasiado traumático. Pienso que el hombre y el mundo por el que luché están bastante lejos de lo que yo soñé que serían hoy. Eso es verdadero. Podríamos mejorar el mundo en lo cotidiano, en la convivencia, en lo cultural. Siento mucha lástima por lo que Argentina ha dejado de ser culturalmente. Menem y Miami nos hicieron muy mal, muy mal.

 

Quien quiera dar su opinión sobre la presenta entrevista, podrá dirigirse al siguiente correo: eduardo1803@arnet.com.ar

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

3.-UN POCO DE PSICOANALISIS VIENE BIEN

por Sara Vinocur

( Profesora de literatura, Vicerrectora en 1974 y actual directora de la Feria de Mataderos[2])

 



Coincido con que viene bien un poco de psicoanálisis, especialmente para quien aún hoy no puede ni  hablar del vicerrector más talentoso que tuvo la escuela en esa época: Antonio López Crespo. Antonio   tuvo que renunciar a su condición de Vicerrector  por discrepancias con Vilutis: con su soberbia, su  poca capacidad intelectual y el manejo del poder que inducía a chicos a tomar decisiones temerarias, sin poder brindarles un marco de contención mínimo.

 

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En el 74 nos censuraron a casi  todos. "Ellos" pasaron a la clandestinidad; muchos quedamos expuestos. Yo por ejemplo,  que no pertenecía a ningún aparato político,  fui amenazada  de muerte y  me tuve que refugiar en el interior con mis chicos bebes. El Sr. Vilutis jamás se hizo cargo de nada,  ni de los profesores, ni de los alumnos;  nunca tuvimos noticias de él. Se las tomó.

 

La muerte de un alumno es siempre dolorosa:  "no tiene que ver con los ciclos de la naturaleza". Es como la pérdida de un  hijo.

 

 En ese momento,  leer determinados textos, ir al teatro, hablar con actores, autores y directores,  ver películas como la Patagonia Rebelde (al colegio llevé a directores, a Osvaldo Bayer entre ellos, )era  formar personas más libres, más criticas... La dictadura mató a muchos de ellos. Recuerdo que en mi primer encuentro con Jesús Rodríguez,, ya en Democracia,   él me contaba que recordaba la obra de teatro que vio conmigo  en el Payró, "La tendenciosa historia de la clase media Argentina  etc. etc." de R. Monti, y que ésta le había abierto tanto la cabeza que empezó a leer historia y a interesarse por la política....

 

Los sentimientos son personales. Yo sufrí mucho esas muertes; hoy estoy más serena . . . quizás gracias al psicoanálisis y a mi querido  Tato Pavlovsky . . .    ¡ ja ja ja ! 

Pero la verdad es que me marcó tanto esa época, que nunca más quise realmente volver a un aula.  Formar chicos libres en un país de bases tan autoritarias es una gran responsabilidad. Eran otras épocas pero aún  hoy seguimos peleando con los dueños de las vacas, los Martinez de Hoz o como se llamen.

 

Yo sigo armando espacios que nos permitan pensar libremente.

Bueno, es tarde, y la verdad es que Vilutis sí tiene responsabilidades que asumir  por su gestión en esos años.

Como buen inepto resultó ser muy dañino. 

Sigue siendo un soberbio.

 

Cariños 

Sara Vinocur ( ex de Tirri)

 

 

4.-Testimonio del Profesor Puente

( Jefe de cátedra de Economía Política y Organización Administrativa durante la década del ’60 y 70)

 

 

En el año 73, asume Cámpora y con él,  todo un grupo de ultraizquierda. Los funcionarios de la UBA, y entre ellos las autoridades del Pellegrini ,  eran a mi entender, fascistas de izquierda: iniciaron  una despiadada  persecución a muchos colegas.  Yo venía, por otra parte,  de una familia cuyo padre era simpatizante del yrigoyenismo. Eso me acercó a  Osvaldo Giorno  que era un hombre que había actuado junto a Frondizzi, creo que como   director general de educación.

 

En un momento me entero de que iban a supervisar mis clases:  Giorno me lo  había advertido; una joven mandada por la UBA   supervisaría  mis clases. Tengo entendido que algunas profesoras, Bacigalupo o  Margarita Giró entre ellas,  fueron sometidas a idéntica inspección.

 

Un día , veo  a una joven en el aula  y me informa que venía a  presenciar mi clase por orden de la Universidad. Le pregunté qué estudios o antecedentes tenía. Me dijo que era sicóloga;  le dije  que no estaba autorizada  para inspeccionar mi clase porque desconocía mi disciplina y le dije  que se retirara. Luego de una acalorada discusión  se retiró.

Seguí dando mi clase. Estaba muy enojado, yo era un profesor con muchos  años de experiencia. Cuando terminé la clase,   fui a ver al Rector, quien había sido mi alumno hacia pocos años atrás: el licenciado VILUTIS.

Me entrevisté con él  y lo encaré frontal y enérgicamente: algunos colegas dijeron que mis gritos se escucharon hasta  la plaza Rodríguez Peña.

 

Un día sorprendí a  los secretarios  del Rector revisando el libro que yo daba en Economía (Manual de Economia Politica de Benjamin Cornejo y Eulogio Iturrió). Dicho libro era más de Derecho Administrativo que de Economía  Política. Ese libro tampoco hacía propaganda política pero cubría una necesidad muy grande ante la falta de otros manuales especializados.

Estaban investigando mis clases y la bibliografía que yo daba. Estos muchachos  populistas o  progresistas del peronismo pretendían soliviantar a los alumnos en  contra de los profesores. 

 

En el año 74 cuando vuelvo a recomenzar mi curso, ya la escuela estaba muy politizada: había persecución por razones ideológicas y  no se admitía tener diferencias con el pensamiento oficial. Ante esta situación de intolerancia política, pido licencia  y finalmente renuncié a mis cátedras.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


5.-EXCELENCIA O CONTENCIÓN, DE NUEVO

Ernesto F. Villanueva

(Ex alumno y funcionario a cargo de la  UBA en 1973)

 

Los últimos sesenta años de nuestra historia han estado signados por varias confrontaciones. Una de ellas, importante para el tema, es la oposición entre peronismo e intelectualidad. A diferencia de lo ocurrido en otros países de América Latina, ha habido una escisión fortísima entre movimiento popular e intelectuales progresistas. Y ello adquiere un significado particular a la hora de la reflexión. Los que escriben son los intelectuales así que por fuerza el peronismo ha tenido pocos voceros propios.

 

Sin embargo, en estos tiempos que corren las cosas comienzan a ser diferentes: historiadores menos apasionados por no haber sido protagonistas directos, el tiempo transcurrido, los sufrimientos posteriores, ayudan a poner en perspectiva, diferencias, luchas, confrontaciones.

 

De ahí que sea tan útil mirar aquel pasado con un objetivo pedagógico, el de aprender para que la educación de hoy sea mejor. Y entiendo que  la actualidad está cruzada por una discusión -¿excelencia o contención?- que se expresa numerosas veces en las páginas de El Pellegrinense. Esto es, ¿cuánto de educación ?

 

Hace treinta y cinco años la discusión era distinta. A mi juicio, los temas centrales eran, en primer lugar, ¿ciencia para qué ?; en segundo lugar, ¿conocimiento libresco o conocimiento práctico ?; por último ¿educación para todos o educación para una élite ?. Esto es, ¿qué educación ? ¿cómo educamos ? ¿ a quienés educar ?

 

La primera discusión fue central a la hora de la modificación de planes de estudio de las carreras universitarias: “la universidad al servicio del pueblo” expresaba la necesidad de discutir la pertinencia –palabreja usada en la jerga de los especialistas en educación- de los conocimientos impartidos, y en función de ello, si los conocimientos nos eran útiles o no a los argentinos, es que se llevaron adelante transformaciones en casi todas las carreras impartidas en la Universidad.

 

La segunda tenía que ver con corrientes pedagógicas muy en boga por aquel entonces. En particular, Paulo Freire era casi palabra santa entre nosotros. El conocimiento a partir de la práctica, constituía algo así como un principio que queríamos aplicar a toda costa en casi todas las esferas de la actividad cognoscitiva.

 

La tercera tuvo su expresión más fuerte en la admisión de todos aquellos que pretendían ingresar a los estudios superiores. La dictadura militar había pretendido contener la presión de los sectores medios por más educación y nosotros pretendíamos dar una respuesta positiva a la misma.

 

Entiendo que estas tres discusiones se expresaron también a la hora de la gestión en los colegios secundarios de la Universidad. Ambos arrastraban un sesgo elitista que no compartíamos, sesgo que tenía numerosas expresiones. En los reportajes se habla del ingreso, pero también hay que recordar que se quitó un año para asimilarlo a lo que acontecía con el resto de la enseñanza secundaria.

 

Por supuesto, la expresión concreta de esta concepción fue medida por seres humanos, con sus riquezas y sus miserias, y entiendo que los reportajes ( N.de la R.: creo que se refiere a los testimonios vertidos en El Pellegrinense) muestran esas modalidades individuales. Pero además, la aplicación de estas ideas fue realizada en un contexto que pensábamos como crisis revolucionaria y que demasiado pronto se reveló como una crisis de hegemonía: en apenas tres años los mismos docentes reaccionarios, pedagógicamente atrasados y autoritarios, se convirtieron en fiscales y jueces de los cambios que apenas habíamos iniciado, justificando toda clase de tropelías en nombre de la lucha contra la subversión.

 

Pero más allá de aquel contexto histórico y de los perfiles individuales de implementación, entiendo que la cuestión pertinente que rescato de aquel entonces, es que no había sólo una discusión por el cuántum de conocimiento (excelencia vs. Contención) sino una reflexión fuerte acerca de la orientación, las modalidades y el sujeto-objeto de la educación, temas estos que me parece deberían matizar de manera mucho más fuerte el tema central de estos días.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



[1]  Raúl Aragón, recientemente fallecido: Abogado con reconocida trayectoria en la defensa de presos políticos. Ex rector de los Colegios Nacional Buenos Aires y Avellaneda, integrante de la APDH y secretario de la Conadep

[2] Feria de Mataderos: Consultar www.feriademataderos.com.ar

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