viernes, 23 de agosto de 2024

Madame Casey / EL PELLEGRINENSE 2003

 7.-  Entrevista a la Profesora María Elisa PONS de CASEY

Jefa de cátedra de Francés durante la década del ’60 y el ‘70

      
“El Pellegrini no es un colegio exigente en la actualidad . . .  Yo pediría, dentro de los parámetros de la realidad, que volviera a ser lo que era antes ! “


         
¿En que año ingresó al colegio ?
Yo entré al colegio en el año 1949. Estuve en el colegio casi treinta años. En ese momento era Rector Evaristo Piñón  Filgueira, un señor  en todo el sentido de la palabra, peronista. ¿Usted es peronista ?

¿Yo ?  Yo soy hincha de Boca.
Yo también.

¡Que bueno !  ¡Empezamos bien el reportaje !

Risas

Me llama  un día la cuñada del Rector, y me ofrece horas de cátedra en el Pellegrini. Yo estaba esperando a mi segundo hijo y vivía a la vuelta de la Escuela. Yo daba clases en una escuela en Avellaneda, pasando el puente. ¡Yo pensé !  ¡Qué bien que me vendría esto ! Entonces fui y este señor, todo un caballero, me ofreció trabajar en la escuela.

Me dio esas horas y me quedé en el colegio para siempre. Cuando entré al colegio pedí  licencia en el Normal. Hablando un día con  Digiorgio, al que yo le tenía una profunda estima, y con quien yo solía hablar en francés, me preguntó si seguía dando clases en Avellaneda. Al enterarse de que era así, me ofreció más horas de cátedra y me sugirió que invocara “mayor jerarquia”, así que por  ese motivo me quedé ahí toda la vida.

¿Que implica mayor jerarquía ?
En aquel momento el Pellegrini era considerada una escuela de mayor jerarquia. Ahora está desjerarquizada. Se supone que cobrábamos más pero no cobrábamos más.

¿Usted era titular o era interina ?
Yo  entré siendo interina y después mediante los diferentes concursos, gané todos los concursos a los que me presenté. El ultimo que gané fue el de  “dedicación exclusiva”.

¿Esa es una condición especial ?
Si, aunque para jubilarme no me servía para nada. Profesor de “dedicación exclusiva” implica que  Usted firma  un contrato con la Universidad, por el cual Ud no puede trabajar en otro lado, sólo en la Universidad.

¿ Fue profesora del Buenos Aires  ?
No, somos opuestos.

Risas 
En esa época no nos queríamos, ahora no lo sé. Era una competencia.
Gané finalmente la jefatura, tenía un contrato con la Universidad y tenía que cumplir 45 hs semanales de cátedra. Me quedé ahí, siempre fui jefa de cátedra hasta el año ’79, año en que me jubilé.

Cuando Ud ingresa al Pellegrini en el año 49 la enseñanza del inglés era obligatoria al igual que el francés.
Eran 5 años de francés: en 1º, 3 horas semanales, en 2º, 3 horas semanales,  en 3º, 2 horas en 4º 2 horas  y 2 horas  en 5º. Creo que actualmente no es obligatorio el francés.

Ahora dictan los idiomas en el colegio y el último año en  el laboratorio de idiomas de la UBA.
No lo creo. Son muy exigentes en ese lugar y el Pellegrini no es actualmente un colegio con ese nivel de exigencia.

¿El Pellegrini no es un colegio exigente ?
No es exigente actualmente. Ser exigente no está entre las prioridades actuales. Yo soy una persona mayor. Nosotros éramos mucho más exigentes y los chicos rendían más. Nunca  falta, en las reuniones de fin de año, algún ex alumno que me diga:
-Madame, con el francés que Ud nos enseñó, escribi cartas, he trabajado muchísimo; todos agradeciéndonos.
Habia uno que habia  ido a una Universidad en Suiza, habiendo egresado del Pellegrini.

¿Usted  conoció a Rubod, Codevilla, Alberto Sarazola, Santos Valmaggia (vicedirector de La Nación), Arcioni ?
¡Arcioni era muy buena ! Aunque  nos peleábamos bastante ! Ella era del Buenos Aires, y venía al colegio y se jactaba del otro colegio Y yo tenia que escucharla ; cuando ella hablaba del Buenos Aires, a mi me salía del alma:
- ¿Pero por qué no te quedás en el (Colegio Nacional de )Buenos Aires ?

Risas

Yo creo que al final se pasó al Buenos Aires. Después se enfermó muy mal. Estaba muy mal de salud, ¡pero como profesora era excelente, excelente  !

En tercer año tuvimos a Trucco, no era un buen profesor.
¡Estaba muy enfermo ! 
Eramos muy amigos de él y de su señora. Eran una maravilla de gente, pero él tenía sus problemas. Se descomponía muy a menudo. Era profesor de la Escuela Militar; la mayoria eran profesores de la Escuela Militar. (Bichi)  Stuart también fue a la Escuela Militar, yo  le derivé horas de cátedra que ellos me ofrecieron a mí. Se había comprado un autito . . .; tenía que salir  a las cinco de la mañana para ir a  Palomar así que era bien sacrificado.

¿Piñon Filgueira fue rector del colegio del 49 al 52 ?
Sí, aunque tengo mis dudas; no creo que haya sido rector tantos años;  el rectorado del Pellegrini era como la presidencia de la Nación, salían unos y entraban otros . . .

Risas

Posiblemente estuvo Piñon Filgueira y algún otro que no recuerdo. Yo tenía un vicerrector que era un odioso; se llamaba Lenna, que era profesor de la Facultad de Ciencias Económicas.
Después de Digiorgio, vino Biolcati, que fue muy resistido.Yo  lo queria muchisimo.

¿Por qué resistido ?
No lo sé. Era una persona de bien, un buen hombre, el padre de Maria Luisa. Yo siempre le tuve mucho afecto y mucha estima. A mi me ayudó mucho e hizo entrar a mi hermano, el profesor Pons de contabilidad.Era una excelente persona. Su esposa se llamaba Lisa. Todos los 14 de Julio, fecha nacional de Francia, nos reuníamos todos los profesores, Biolcati y su   señora e  íbamos a cenar a un restaurant francés. Primero íbamos a una lechería en la Avda San Juan, llamada Le Bougnat ( el que hace carbón de leña en la montaña).
Después vino Cartelli. 

¿Como fue esa época para Usted ?
Mire. Yo a Cartelli lo conocía porque habia sido compañero mio en el profesorado de la calle Bartolomé Mitre. Cartelli estudiaba matemática y  estaba de novio con  una docente:  Plaza Sagasta y se casaron. El era un excelentisimo profesor de matemática.  Esta chica, cuando estaba por tener su bebé, tuvo un infarto y fallecieron  tanto ella como el bebé. Tiempo después,  se casó con una profesora del Nicolás Avellaneda con la que tuvo los dos hijos y luego se separó  . . . 

¡Usted conoce toda la vida familiar de sus compañeros !
Eramos muy compañeros.Salíamos, saliamos a cenar, ibamos a una quinta en Castelar. Rubod tenia una casita de fin de semana en la provincia y ahí íbamos a comer un asadito.

¿Cómo fue Cartelli como rector ?
No fue buen rector. El nivel académico era muy bueno, pero . . . 

El colegio siempre hacía  mayor hincapié en la disciplina y no tanto en el nivel académico y pedagógico de sus profesores.
¡No estoy de acuerdo con usted !

Había  profesores que no dictaban su cátedra, Verra, Rotondaro, Fuentes, Sotile , Martín.
Esas cosas eran ajenas a nosotros, las ignorábamos. Nosotros procedíamos correctamente. Yo tendré muchos defectos, seré una vieja loca pero no he cometido una  mala acción dentro de la escuela jamás. Eso me hizo ganar hasta la simpatía de los “revolucionarios”,simpatia que no me gustó nada.
Ellos echaban a todo el mundo. Un día  bajaba las escaleras y subía Vilutis (rector en el ’73 y ’74), que habia sido alumno mio.

¿Vilutis era pellegrinense ?
Sí, fue alumno mío. El mismo día que  asumió como rector, me lo cruzo, y  lo encaré jocosamente, viéndolo aún como un alumno.
Los criminales vuelven al lugar del hecho -le pregunté .
–Ahora soy el Rector me contestó.
Me parece bien, le dije. Le deseé éxito en su gestión.

¿Era buen alumno ?
¡No !  Era bastante  vago ! También designaron a Esper, vicerrector. Habia dos Esper, uno peor que el otro.
Después habia un pelirrojo, casado con una chica de la secretaría . . . . . . . . .

¡Sejem !
¡Sejem si !
Mi hija  militaba al igual que muchos otros compañeros y quería ir con el padre Carbone a las villas.- Mi esposo no la autorizó.
-No quiero que vayas ! - le dijo.
Después había  otros  profesores con los que yo no coincidía en absoluto. Si Ud. me permite, no voy a dar los nombres.
Recuerdo que Monsieur Gulló le ponía  sobrenombres a cada compañero. A  Beba Arcioni la llamaba:  la princesse de Margy, a Mme Serra la llamaba Madame d’anches fortes. Era muy divertido.

Risas



Le sigo contando. Yo tenia un curso en el que hablábamos de todo un poco. Había un chico, un rubiecito, que venia al colegio en un auto grande. Estábamos hablando en el curso y  este alumno, en un momento me dice:
- ¡Ah!  ¡Usted no es de los nuestros ! Yo le pregunto: - ¿qué quiere decir ser de los suyos ?
–Bueno, me dice, usted no va a las villas miseria . ¿Y usted qué hizo por las villas miseria ? No contestó.
 Y agregué: ¿por qué  no vende su  auto  o lo lleva a la villa miseria ?
No le gustó; a partir de ese momento, ése fue mi enemigo todo el tiempo. Ese era el clima que se vivía en el colegio en los años setenta. Los profesores estábamos muy molestos.

Cuando Ud se encuentre con Itlman, Pagani, Sanjurjo . . .  todos ésos firmamos un manifiesto donde pedíamos que las cosas en el colegio fueran de otra manera.

¿Giorno firmó ?
No, no quiso firmar, y nos dolió mucho. A la gente que firmó esos papeles le mandaron una excomunica 
A  Mme. Serra, la suspendieron por varios años.
¡Vivíamos en un caos !
El francés lo sacaron del curriculum, lo pusieron entre la mañana y la tarde, en ese corredor que hay de una hora y media. Yo daba clases pero Mme Stuart no podia porque en ese horario dictaba clase en otro lugar. Eran horas de 20 minutos, 25 minutos.

De pronto entraba una celadora y gritaba:
–¡Todo el mundo abajo !  ¡Todo el mundo abajo! Y estábamos en clase !
Marchiona, la profesora de geografia, se ponía contra la puerta de vidrio, la otra golpeaba la puerta y ella nada.
¡Hay que ir abajo !  ¡hay que ir abajo !
Y los chicos se agolpaban en las escaleras para bajar. ¡Un caos total !

Yo iba los sábados a la mañana a dar clase y otros iban a recibir instrucciones al salón de actos. Cerraban el colegio con candado... 
Algunos chicos venían porque querian aprender . . . 
Yo pensaba:
- Si hay que salir corriendo ¿adónde vamos ? ¿Cómo salimos del colegio ?  Ya en aquella época, era una época de armas tomar.
Aguilar, el intendente, una vez me dijo:
- ¡No se asuste !  Si hay que escaparse yo la acompaño hasta los techos.

Risas

La cuestión es que así era el ambiente.  Yo estaba muy tensionada, ¡imaginese ! Me cambiaban el programa de estudios constantemente.

Un dia, nosotros pedimos reunirnos con  las autoridades para ver donde estábamos parados. Eramos alrededor de cuarenta profesores. Y vino Esper, un muchacho alto de anteojos. Estaba casado con una señora, profesora de castellano, que no hacía más que relatar a las autoridades nuestras conversaciones.

La cuestión es que pasamos a hablar con él.  El no estaba de acuerdo con nosotros,  gritaba y al final  sacó un revólver, lo puso sobre el escritorio y dijo:
-El que no esté de acuerdo . . . . 
 Y agregó:
-Váyanse pronto, váyanse pronto !
-Yo dije:
 - ¡Ahora nos va a dispararar !

Salimos corriendo, bajamos apresuradamente por esas escaleritas. Yo ni las veia.
Llegué a la puerta de salida del colegio y me agarran la señora de Serra y Gulló. Entonces, ibamos por Charcas hacia Callao, y detrás nuestros M.Gullo que decia:
- Mme la chefesse , pero Ud se va a desmoronando !

Risas

Cuando yo me quise dar cuenta, se ve que me cai desmayada y yo me encontré en la Avenida Callao sentada en un bar que había a la vuelta, en una silla de metal y Gulló que me tiraba agua con un vaso por la espalda y yo le decia:
-  Gulló, cuidado que  tengo puesto un vestido nuevo !

Risas

-Sí, Usted ríase !
Era un vestido que yo me habia traido de Europa. Nous avions la frousse, como se diria en frances !

Risas

Entonces nos fuimos todos a la casa de  Mme Giluet.
Se sucedían muchos gobiernos en la escuela. Vino un señor bastante enérgico, otro que se llamaba Costa.


Se fueron sucediendo los rectores.Viene la intervencion en el ’74. Ahí, en ese interregno, estuvo Cartelli y Sivori. ¿Se acuerda de Sivori ? Era el vicerrector de la mañana, una buena persona.
Guerra tambien estuvo: muy cuestionado por el alumnado.

Cuando yo me fui, estaba Cartelli. Despues  vino  Escribal. No fue mal rector, dentro de lo que se podía pedir.
¡Mire, le voy a decir algo ! Yo, despues de mi familia, lo que más quise y quiero es al Carlos Pellegrini. Los últimos años  fueron bastante duros. Se había muerto mi marido . . .  Nunca dejé de enseñar. Tenía divisiones muy conflictivas, sobre todo a la tarde :algunos eran terribles. Tuve una división donde estaba el hijo del rector de la UBA, uno de anteojitos.

A esa promoción  la vi el año pasado en el colegio en su acto académico. Yo siempre voy a los actos, a menos que esté moribunda.

Yo pediría, dentro de los parámetros de la actualidad, que volviera a ser lo que era antes.

¿No está de acuerdo con el colegio actual ?
No, para nada. Primeramente, el aspecto que tiene la escuela: sucia, maltratada, destrozada. Luego, ¿ los chicos del Pellegrini no pueden ir con un pequeño uniforme como van los del ILSE ? No le digo que sea tan estricto, pero una cosa digna.

¿Usted piensa que eso atenta contra la posibilidad de aprender y enseñar ?

Atenta contra la imagen de esa escuela, que fue señera. En el Colegio Nacional de Buenos Aires no pasa eso. Hace poco visité el colegio. Estaba Sanguinetti, yo lo conozco muy bien y lo feliciteé. Eramos colegas ya que Sanguinetti fue profesor del Pellegrini.
El me contestó que le cuesta mucho mantener la imagen del colegio, pero si fuera de otra forma  él se iría.

Dicen que los chicos del Pellegrini son mucho más felices que los chicos del Buenos Aires

Si  ser feliz implica que  dejen hacer a los chicos    lo que se les dé la gana, sí, podría ser. Pero yo no creo que la felicidad sea eso.
No, yo creo que los del Pellegrini son más felices  porque  se ha perdido el rigor, la exigencia y  el principio mínimo de autoridad necesarios para enseñar y aprender.




Nostalgia, Alberto Peluffo EL PELLEGRINENSE 2004

 1.- Nostalgia, 

Alberto Peluffo, compañero de la promoción ’70, desde Londres


La palabra fue inventada por un científico suizo del siglo XVII a partir de raíces de la lengua griega, y se la utilizó para describir una enfermedad, tal como por ejemplo ‘claustrofobia’ o ‘melancolía’. Recién en el siglo XIX se empieza a usar para describir un afecto o un sentimiento cotidiano.

En la mayoría de los idiomas se utiliza así como suena, sin traducir o adaptar a formas más coloquiales. Entre las lenguas de Occidente, el Portugués tiene dos a falta de una!  ‘Nostalgia’ y ‘Saudade’.  Inútil embarcarse en definiciones que ayuden a diferenciarlas.

Como dijera un poeta español:  ¿qué es nostalgia?  ¿qué es saudade?  Es poesía...

Hoy ya nos hemos reconciliado con esa ‘patología’, y la industria de la sensiblería y la nostalgia reduce costos al reciclar todo lo posible, desde el canal ‘Volver’ hasta sitios web y comunidades mnemónicas. Esta nueva saudade es algo tan poderoso que hasta los ateos compran arbolitos de Navidad y cantan villancicos en diciembre, con tal de sentir un poquito.

Al pensar en los años del Pellegrini, uno se deja llevar por el ritmo de la nostalgia, o de la poesía. Como un mantra, intenta detener la locura que produce la ausencia, ensayando un corralito para que la desesperación no se desmadre al sentir la falta de aquel amor de adolescencia. Pero no hay nada que hacer, una mueca no es una sonrisa.

Al igual que la poesía, la nostalgia es una imitación casi perfecta, pero no es enamoramiento. Es lo queda de aquel enamoramiento que puedo contar de mis años en el Pellegrini.

Yo crecí, entre Lunes y Viernes, en Charcas y Callao (ya sé que es Marcelo T.), en ‘George V’, en ‘Nevada’, en la calle Río Bamba y en el amontonamiento en la vereda antes de entrar a clase. Mis memorias de entonces no guardan datos suficientes para saber si es mejor el colegio exigente o el colegio contenedor. Más vale, me fumaba los primeros cigarrillos y hacía equilibrio entre el amor y la poesía, la música y el barrio, la contabilidad y la filosofía. Demasiado temprano para los Montoneros y demasiado tarde para la inocencia.

A mediados de los 60 el Pellegrini (y por supuesto el país) era represivo, gris, adulto y adusto, regimentado y nada creativo. No precisamente una escuela de formación.
Al entrar, se acababan los caleidoscopios y empezaba el canal estatal en blanco y negro. Y sin embargo, llegábamos temprano para vernos y tener esa media hora antes de clase, y nos resistíamos a volver a casa a la salida. ¿Que sueños compartíamos? ¿Sueños de progreso y triunfo profesional? ¿Sueños de una buena preparación académica para el futuro? ¿O los indescifrables sueños de amor a los latidos de la vida?

En invierno el viento traía olor a lluvia y humo de los colectivos. En primavera, olor a flores rancias de jacarandá de la placita Rodriguez Peña. D’Arienzo le cedía el paso a Sandro, y Sandro a Almendra y a Manal. El Nacional y el Maipo se desteñían, y el Instituto Di Tella se llenaba de colores.

Adentro, en el Pellegrini, aunque muy lentamente también vendrían nuevos vientos, un invierno que se resistía a irse y una primavera que avanzaba inexorable. Celadores que parecían punteros de La Matanza se iban yendo de a poco, profesores estilo doctor Mengele (o doctor Merengue) perdían audiencia y ya ni hacían reir, y llegaban en cambio profesoras encantadoras llenas de frescura.
Ahhh... ¡ las gambas de la Tirri  !  ¿Estarán más lindas todavía  ?       



Antes del Pellegrini hubo en mi vida un universo blanco. Después del Pellegrini, un torbellino que todavía me empuja. Aquellos pocos años deben haber sido enormes, y se sienten como décadas.

Me acuerdo sí de lo que me ayudaba a respirar y a sentir: de las horas libres, de lo azul que se veía el cielo desde el patio en los recreos, fuertes amistades y complicidades, poca plata, y al menos un álbum de los Beatles y los Stones por año, cada uno de los seis años. Casi nada eh !

Así es que el recuerdo se me quedó atrapado en aquel árbol torcido y caído sobre la orilla del lago de Palermo, en las ratas de Septiembre, en los metegoles del pasaje Obelisco, y no me alcanza para cada profesor y cada examen.

Y mejor así. Ya que va a haber nostalgia y vamos a juntar flores secas, por lo menos que sean de las más lindas.

Entrevista para la polemica: Profesora Susana V. de Piccardo EL PELLEGRINENSE 2003

 



Marzo de 1973


La fórmula Cámpora-Solano Lima se impone abrumadoramente en las elecciones presidenciales. 

A partir de entonces, con el cambio de gobierno, cambian las autoridades en el colegio.

Se produce un cimbronazo entre la vieja y la nueva época. Viejos profesores son cuestionados y removidos; nuevos profesores, más jóvenes, más comprometidos políticamente, en su mayoría de izquierda, comienzan a hacerse cargo de las cátedras de Historia, Derecho, Filosofía y demás materias humanísticas.

Todo esta en ebullición. Todo es cuestionado. El país y el colegio son un hervidero. Corren vientos revolucionarios.  


Mientras tanto, en el viejo edificio de la calle Charcas, los somnolientos y uniformados alumnos de la Escuela Superior regresan a clase. Para ellos, ha comenzado 4º Año. 

De pronto, aparece ella...la profesora de química, ¿una profesora más? Una mujer con labios pintados profusamente y mirada exaltada. Pronto llenará  la pizarra con  sus queridos carbonatos, y enloquecerá a más de uno de los desprevenidos compañeros. 
Al poco tiempo, demostrará su impaciente e intolerante personalidad. Los aplazos serán sus notas más difundidas. 

Tiempo después, en un hecho sin precedentes en la historia del colegio, los alumnos  de la 3º y 4º división se reunirían en Asamblea y decidirían su destitución casi por unanimidad. Las autoridades “revolucionarias” del colegio acatan la medida. A partir de ese momento, sería remplazada en la cátedra por la profesora Vivian Burgos, “la chochi”.

Veintiséis años después, este cronista, ex alumno de la cuestionada profesora,  va en búsqueda de su testimonio. Señores, con ustedes, el terror de la cátedra de Química de Cuarto Año, la profesora Susana Carmen Viñuela de Piccardo.



Entrevista Telefónica

-Profesora, ¿cómo le va ? Le habla Eduardo Gruz, se acuerda de mí ? La estoy llamando por el reportaje para la revista del Pellegrini. 

-Ah! ¿Cómo le va? Mire Gruz, decidí no darle la entrevista. Le voy a explicar por qué: yo personalmente no tengo muchas ganas de revolver el pasado. Mire Gruz, hasta pienso que Ud. puede salir perjudicado con esta entrevista. 
¿Sabe lo que pasa? Por mejor que esté escrito su artículo, la gente de ahora no va a tener idea del contexto en que se desarrolló todo este episodio y entre la gente de su generación, que es a la que realmente le va a interesar todo esto, Ud. va a tener detractores !
Yo cumplo 50 años de egresada del secundario y paso por la puerta de los colegios en que he estado, ya sea como alumna y como docente, y la verdad es que me da asco ver cómo están las escuelas a tal punto que no me atrevo a subir. Ud. no va a poder escribir este tipo de consideraciones.
¿Por qué no hace un artículo neutro, menos controvertido, acerca de sus vivencias como estudiantes ?

-Profesora, para mí es decepcionante que Ud no me otorgue esta entrevista. El episodio que Ud. protagonizó en la década del '70 es muy rico en matices e interpretaciones. Su testimonio significaría un aporte para todos nosotros, un motivo de reflexión. Por otro lado, mi intención es seria y respetuosa.  

-¡ Se trata de un episodio tan controvertido ! Yo sentí en ese momento como si hubiera contraído una de esas enfermedades infectocontagiosas. El destino me puso a mí en ese momento en el candelero, no sé por qué. Pero le digo que no me quedó ningún resquemor ni rencor.
Yo pienso que "el mayo del 68 en París" no fue en vano. Yo pienso que la decadencia empezó en en el Carlos Pellegrini y luego en el CNBA. El derrocamiento de Illía fue muy grave.

-Profesora, ¿a Ud. la echan del colegio por cuestiones académicas o políticas ?
No, momentito. Yo no fui echada del Pellegrini. Le explico: en agosto del /73 fui separada de la cátedra. No podía dar clases frente a los alumnos, pero igual tenía que asistir a la escuela, tenia que firmar mi presentismo, pero cobraba mi sueldo normalmente. ¿Ud. se acuerda que cuando sube Isabel manda la intervención de Ottalagano y se cierra el colegio?

Sí, se cierra por un mes. Nos echaron al reanudarse las clases.
Cuando se reanudaron las clases, yo pedí licencia para seguir estudios en la facultad, y en marzo del '76, renuncié definitivamente  porque se me habían abierto otras perspectivas de trabajo más importantes.

¿Cuántos años fue profesora del Pellegrini ?
Mi curriculum es tan largo que no lo recuerdo.
Habré sido profesora cuatro o cinco años. Yo tenía pocas horas de cátedra, tan sólo dos divisiones 

¿Fue profesora del Colegio Nacional de Buenos Aires durante más tiempo ?
Efectivamente. Fui profesora del CNBA desde el 62 hasta el 74.

¿Ud. renunció al CNBA?
No, en el 73 me echaron.
Gruz, a mí me parece que Ud. me está haciendo la entrevista por teléfono . . .  

-Profesora, ¡no se enoje conmigo!
Yo no era titular en el Buenos Aires, así que estaban en todo su derecho de echarme. Siempre dije  que la política debe estar fuera de las aulas. A mí varias veces me dijeron si quería afiliarme a algún partido politico y yo dije que no, que mientras fuera docente no me iba a afiliar a ningún partido porque ello implica un embanderamiento que no corresponde.


¿Por que se ensañan con Ud.? ¿Qué adujeron las autoridades para separala?
No sé, pero escúcheme Gruz, hubo gente que la pasó mucho peor . . .

-No sabía .
Hubo momento dado en que se corrían rumores contra la moral de la gente ¿Ud no lo sabia? 

-No profesora.
Susana Cevallos, ¿la conoce?

-La profesora de inglés, claro.
Mandaban anónimos a distintos lugares diciendo que era amante de tal o cual persona. A Susi Cevallos le hicieron la vida imposible. 
Además, por ejemplo, ella llegaba a un aula y le decían:-  No, profesora, Ud. esta equivocada.
Y le cambiaban los horarios sin más trámite, sin comunicarle. Había gente desesperada, se lo aseguro. Hubo gente que pedía licencia por nervios. Hubo muchisima gente así.

¿ Había diferencias políticas detrás de todo esto? 
-A la que la cuestionan por razones politica es a otra profesora a la  que  tuvieron a mal traer, Carmencita. No recuerdo ahora su apellido.

-Me resulta familiar ese nombre.
-Si, una bajita, muy menuda.
¿De que materia?
Historia.
- A ver . . . Yo tuve en primer año a Sottile 
-¡ Ah, sí ! Es Carmen Sotile, bajita, muy menuda Bastante ligerita ella.


Risas

-Esa profesora era lamentable.
-Bueno, ¡a ella la echaron ! 

¿Pero, y a Ud. por qué la separaron?
-Mire, no sé. En el Buenos Aires me aclaran que se debe a que no me adapto a las nuevas normas pedagógicas, pero en el Pellegrini no me dieron ningún tipo de explicaciones. Mire Gruz, hay matices, hay cuestiones metodológicas y de filosofía detrás de  la enseñanza. La química también tiene sus cuestiones filosóficas. A los que empezamos por sistemas materiales, los que vamos de lo macroscópico a lo microscópico pertenecemos a una determinada escuela y en cambio, los que empiezan por ondas pertenecen a otra corriente. Estas diferencias metodológicas despiertan resquemores. Otras veces hay diferencias de índole filosófico: hay mucha envidia y competencia. 
Yo era cuestionada, por ejemplo, porque no faltaba nunca. 

-¿Era bueno el nivel de la cátedra de química en el Pellegrini? 
-Me da la sensación de que el nivel de los profesores era bueno pero era inferior al del Buenos Aires. Y como en todas partes y épocas había algunos que daban clase y otros que no. En el Buenos Aires he escuchado que hacia 1920, había algunos profesores que iban a dar clase de smoking y todavía con algunas copas de más de la noche anterior. Pero mire que a mi no me consta  . . . 
Risas

-Profesora, le quiero preguntar algo .
-Ud. me está haciendo el reportaje! (sonrie). . . 

-Lo ultimo, ¡por favor !
Ud era muy exigente. Mandaba a examen a muchos alumnos, a la mayoria. Ud era famosa por esa razón, tanto en el Buenos Aires como en el Pellegrini. Quiero saber cómo concibe Ud. la educación, su manera de transmitir sus conocimientos. Ud. era consciente de su nivel de exigencia. ¿Le parece que ésa es la forma más apropiada de enseñar y  generar interés entre los alumnos? 

-No sé Gruz, pero a mayor nivel de autoexigencia, mayor es el nivel de conocimiento que se adquiere. 
¿No le parece? Hay profesores que  conozco que no completaban la mitad del programa. Esos no eran cuestionados. Además, en la educación, como en tantos otros ámbitos deben haber premios y castigos.
A mayor exigencia mayor nivel y mejor preparación para las materias siguientes. Antes también teniamos profesores exigentes pero esto no era motivo de cuestionamiento. Era normalmente aceptado.
¿Ud. sabe qué rigurosa era la profesora Repetto ?


-Repetto, ¿la autora de los libros de Matemática ?
-Celina Repetto, si.  De treinta y seis alumas, eximía a tres ó cuatro alumnos, nada más. Cada materia en el secundario tiene su función de ser y donde Ud. no exige, Ud empieza a arrastrar baches que  lo perjudicarán en un futuro.
Además cuanto más materias abarca mejor, porque Ud. tendrá mayores elementos para elegir la disciplina a la cual Ud. se va a dedicar en su vida ! Antes se estudiaba mucho más y se cuestionaba menos. 
Yo fui profesora de la Universidad de Belgrano y quise implementar el examen de ingreso. ¡Me quisieron tirar por la ventana !

Profesora, ¿volvió alguna vez a alguno de estos colegios de donde fue separada ? 
-Si. Volví al CNBA a dar unas clases fuera de programa. Me emocioné a tal punto que Ud. no podría imaginar.Vine a casa y me puse a llorar desconsoladamente. Fue una emoción volver a ver el colegio y verlo tal como yo lo había dejado tantos años atrás! 

-¿ Ud. después fue profesora de  otras instituciones?
-Fui profesora de la Universidad de Belgrano, de la Universidad del Salvador,  de la Facultad de Derecho UBA, en la cátedra de criminalística, tuve una cátedra de Quimica para peritos calígrafos (UBA). También trabajé también en el CONICET en un programa de enseñanza a profesores a distancia. Participé de un congreso en la UNESCO. Fui autora de muchas publicaciones. 

Ud tiene un muy buen nivel académico, excelente!
-Pero en ciencia yo puedo decir con respecto a Ud, que tiene de quimica conceptos del secundario que estoy más entrenada que Ud; los niveles son relativos: entre la ciencia y yo hay mucha mayor distancia que entre Ud y yo en la materia . . . 

-Profesora, no la escucho con resentimiento, a pesar de todo!
-De ninguna manera. Yo le estoy muy agradecida a Dios por todo lo que me dio. Tengo una linda casa, una hermosa familia. Mis hijos, que han seguido mi pasión por la ciencia y por la educación. Tengo unos hermosos nietos.  ¿Qué más puedo pedirle a la vida? Trato de apartar todo lo negativo que me ha sucedido y rescatar todo lo bueno, que no es poco.

-Profesora, finalmente me dio la entrevista
-Sí, ya lo creo.

-Espero que no le haya incomodado tanto.
-No, no Gruz, ¿pero sabe que le voy a pedir ? Su número de teléfono, porque un día lo voy a invitar a tomar un café pero con la condición de no hablar de nada de esto.
¡Ah ! Y otra cosa. Yo sé que Ud es muy pícaro y que este reportaje va a ser publicado, así que avíseme cuando salga el número de la revista.

-De acuerdo profesora. Le prometo que la próxima vez que nos juntemos, no la voy a torturar con otro de mis reportajes.

Risas 

Gracias profesora, y hasta pronto. Estaré en contacto con Ud
-Chau Gruz, muchas felicidades para Ud. y su familia.

Fin de la Entrevista. 




Invitación a mis compañeros

¿ Si hubieras estado en mi lugar y en el de mis compañeros cómo hubieras votado? Por la separación de la profesora o por su continuidad ?
Me gustaría conocer tu opinión para generar un diálogo y un debate entre todos.






                                                                                                                                                                                                                                                                                              




6.- Opiniones de los compañeros


    Estimado Eduardo


Mi nombre es Daniel. Soy egresado del Pellegrini del año 1976 y cargo con la enorme responsabilidad de haber sido uno de los alumnos de la entonces 3º 3a de 1974 que -contrariamente a lo que vos exponés- generó el expediente por el que entiendo, las autoridades de turno del colegio aprovecharon para sacarse de encima a una buena profesora titular, rígida en sus conceptos y en sus juicios.

No sirve decirte ahora que yo no estaba de acuerdo con lo que se estaba haciendo. Mis compañeros más cercanos lo sabían, pero vaya uno a saber. La inseguridad adolescente no te permite mantener siempre la autonomía de criterio y aún manifestando mi disconformidad en la discusiones que teníamos en la división, firmé la petición que derivó en aquella suspensión. 

Tu reportaje  produjo en mí una serie de sentimientos contradictorios, y mas contradictorios a medida que iba avanzando en su lectura. La  Piccardo era una Profesora Titular, lo que significa que había accedido a su cátedra por concurso de oposición y antecedentes.

Hoy como ayer y casi siempre, la proporción de Profesores Titulares sobre el cuerpo docente total de la escuela es y fue mínima.


En primer lugar me indignaba tu actitud de publicar un reportaje no autorizado, violando la confianza que te estaba dando tu ex Profesora que hoy debe estar cerca de los 70 años y telefónicamente te estaba contestando de buena fe.

Este fuerte sentimiento de indignación fue cambiando a medida que iba confirmando que ella se había percatado de que le estabas haciendo sí o sí un reportaje que iba a ser eventualmente publicado. 


En segundo lugar -y reconozco que quizás este mail es apresurado puesto que he leído el reportaje muy ansiosa y apuradamente, y no quiero volver a leerlo (no me hizo bien hacerlo) me sorprendió la cancha y altura con que te respondió la Profesora. Mi división no se dio tiempo para conocer a fondo a esta profesora -los docentes que la reemplazaron interinamente, salvo la Chochi, fueron de terror- y tampoco se dio cuenta de que fuimos usados miserablemente por las autoridades que manejaban 
(y nos manejaban) discrecionalmente el colegio en aquel entonces.

Cierto es que la referida docente estaba en la lista de los innombrables como Cevallos, Bacigalupo, y quizas por entonces para nosotros, Giró. 

A la profesora Margarita Giró la tuvimos en 2º y 4º año. Entonces,  más maduros, tuvimos la posibilidad de  respetarla y reconocerla como a una de nuestras mejores docentes. Ella nos entregó nuestros diplomas al cumplirse veinticinco años de egresados. 


Finalmente, todo me hace concluir que aún con sus más y sus menos , el clima en el colegio es harto mejor en la actualidad que en nuestros tiempos.

No sé si felicitarte o no por tu iniciativa. 

D.A. 
(N. de la R.: no se publica el nombre del autor a pedido suyo). 




     Queridos todos:








Simplemente quiero aclarar que en ningún momento me sentí miserablemente usada por las autoridades del año 73. Por el contrario, esa movida me hizo asomarme al mundo de los adultos, despertando mi curiosidad y mi espíritu cuestionador, sintiéndome protagonista de la historia de esos días, 
participando de una toma del colegio donde lo importante para mis trece años era acceder al inviolable salón de actos y cantar "Y rasguña las piedras" mientras miraba al chico que me gustaba, fumar y quedarme de noche.


Ellos me hicieron tener mi primera experiencia con la plástica y el teatro, y reprodujeron en el colegio un sentimiento que rondaba a muchos en la calle de esos días, y que tenía que ver con sentir que una sociedad más justa, más feliz, más digna, llena de música y de poesía era posible.



Nada de lo que viví después, ni siquiera en la mortuoria Escuela de Bellas Artes que transité durante la dictadura, fue más rico, y pasional que esos meses de marzo del 73 hasta el horror lopezrreguista.

En cuanto a la turra (sic)  de la Picardo, el concurso que la hizo titular obviamente no evaluó la ética ni la humanidad del docente encargado de formar a adolescentes.

Su maltrato, su soberbia, su desamor por el otro, y su impunidad para mandar a examen sin decir agua va, y que "la vida se rige por las tres P : Poder, Prestigio y Pesos" la hicieron bien merecedora del raje que la gloriosa 3º 3º le otorgó en un maestro gesto de dignidad.

¡ Chan chan ! 


Mariana. Schapiro, ex alumna promoción ‘76, artista plástica.





    

El reportaje está muy bueno.
Ahora, fui alumna de las susodichas, Piccardo, Cevallos y Sotile, y la vida hizo que me convirtiera en docente.
Estas tres , entre otros, fueron el mejor modelo a "no imitar".

Mónica



    Eduardo:










Me gustó El Pellegrinense.



Voy por partes:

a) Entrevista con la Piccardo: Me parece un poco confusa. No está claro qué se vivía en esa época. Me parece que merece una introducción narrativa para ponerle un marco de referencia. 


Tengo dos anécdotas para contarte que pueden servir para sustentar mi opinión:


1- Por esos mismos años, en el '74, con Isabel Perón, yo era ayudante en "Procesamiento de datos ", en Ciencias Económicas, con el Dr. Escribal (posteriormente rector del Pelle). 



Él daba clase en el Colegio de una materia que creo que se llamaba igual que la de la Facu. Viajaba, y repartió las cátedras.

Sabía que me moría por volver al Pelle de profe y esa cátedra me la dejó a mí. 



Yo tenía 21 años y estaba recién recibida. La materia era una optativa de 5to. año que venía después de dos horas libres. Mis alumnos tenían 17 y 18 años. 

Primera clase: tres chicos presentes. Segunda clase: dos. 

Lo único que se me ocurrió fue pedirles a los que venían que les preguntaran a sus compañeros si tenían la intención de no concurrir en forma definitiva y en ese caso, yo tampoco iría y anulábamos la materia. 

Tercera clase: concurrencia masiva. El contenido era un plomo teórico que tenía como eje conceptual el sistema binario y bla...bla...bla. 

El país era un hervidero y los chicos querían saber qué se vivía en el país. Eso reclamaban de mí y yo se los di; desde mis 20 años y mi inocente parcialidad. Todos, ellos y yo, participamos de un permanente debate en cada una de esas reuniones que ya no eran clases.

Un día, el que era vicerrector de la tarde, un muchacho joven, militante peronista, llamó a mi casa para imponerme que fuera al Colegio porque estaba "tomado". Reaccioné con furia diciéndole que no tenía jerarquía sobre mí en el aspecto político y que yo decidía con absoluta independencia. No recuerdo qué pasó después, pero renuncié por telegrama. 

2.- Tercer año del "Pelle"-año 66-. Profesora de Historia: la excelente Susana Soba Rojo .
Susana Soba Rojo
Paralelamente al programa, armó un juicio a Rosas que duró todo el año. Dividió el curso en fiscales, defensores y jurado. Repartió bibliografía a favor y en contra. Nos encontrábamos en el aula de abajo, en el pequeño anfiteatro. Rosas salió absuelto y yo me olvidé por qué pero nunca me olvidé de la Soba Rojo.
La reflexión es que los hechos se dan en un contexto determinado. Uno, cada uno, prioriza según su escala de valores y su manera de entender el mundo. 

Voy a la votación por la Piccardo

Creo que hubiera votado por su huída. Me importa más lo que no está en los libros. A los alumnos se les enseña más siendo. El docente siempre es un modelo, por identificación o por rechazo, y siempre trasciende lo que enseña. 

Julián Marías dice:

" Contagiar el pensamiento, pensando ante los estudiantes con ellos, es la función primordial del profesor, la única que justifica la existencia. Si no 
¿ para qué ? Hay libros y ensayos y artículos y mapas y bancos de datos. Todo está mejor y más completo en ellos. Lo que no está es el entusiasmo, el gusto por las cosas. En esos materiales no hay respeto, ni veneración, ni ese sacro estremecimiento que suscita la verdad entrevista o recién descubierta..."

Creo en la pasión, en la sabia ignorancia del que siembra la semilla como acto de supervivencia, de natural procreación, de deslumbramiento por la vida. Creo que los chicos son mucho más que un registro contable, una ecuación o una cadena de aminoácidos. Que están siempre involucrados en las circunstancias adultas desde un lugar de desamparo, porque son depositarios de arbitrariedades continuas.

¿ Cuál es la exigencia productiva ? ¿ La nota ? 
¿ Mandar a examen ?
La evaluación es necesaria: el punto es qué se evalúa y cómo. No se puede vivir en un termo. Cumplir los programas no significa algo valioso en sí mismo. Mejor es tener criterio, usarlos como hilo conductor. ¿Por qué dar por sabido lo que no se sabe?
¿No es mejor volver sobre lo supuestamente visto y aclarar conceptos, dudas?

No coincido con la Piccardo en que el estudio de los contenidos influye de manera determinante en la elección de nuestra profesión. Me parece que conocer el área de aplicación, sentir el compromiso del docente con lo que enseña, percibir su propio placer al ejercer, vislumbrar un mejoramiento en la vida de la sociedad por nuestra posible acción, son motivadores más efectivos. 


Patricia Schapiro,  Promocion ‘69