7.- Entrevista a la Profesora María Elisa PONS de CASEY
Jefa de cátedra de Francés durante la década del ’60 y el ‘70
“El Pellegrini no es un colegio exigente en la actualidad . . . Yo pediría, dentro de los parámetros de la realidad, que volviera a ser lo que era antes ! “
¿En que año ingresó al colegio ?
Yo entré al colegio en el año 1949. Estuve en el colegio casi treinta años. En ese momento era Rector Evaristo Piñón Filgueira, un señor en todo el sentido de la palabra, peronista. ¿Usted es peronista ?
¿Yo ? Yo soy hincha de Boca.
Yo también.
¡Que bueno ! ¡Empezamos bien el reportaje !
Risas
Me llama un día la cuñada del Rector, y me ofrece horas de cátedra en el Pellegrini. Yo estaba esperando a mi segundo hijo y vivía a la vuelta de la Escuela. Yo daba clases en una escuela en Avellaneda, pasando el puente. ¡Yo pensé ! ¡Qué bien que me vendría esto ! Entonces fui y este señor, todo un caballero, me ofreció trabajar en la escuela.
Me dio esas horas y me quedé en el colegio para siempre. Cuando entré al colegio pedí licencia en el Normal. Hablando un día con Digiorgio, al que yo le tenía una profunda estima, y con quien yo solía hablar en francés, me preguntó si seguía dando clases en Avellaneda. Al enterarse de que era así, me ofreció más horas de cátedra y me sugirió que invocara “mayor jerarquia”, así que por ese motivo me quedé ahí toda la vida.
¿Que implica mayor jerarquía ?
En aquel momento el Pellegrini era considerada una escuela de mayor jerarquia. Ahora está desjerarquizada. Se supone que cobrábamos más pero no cobrábamos más.
¿Usted era titular o era interina ?
Yo entré siendo interina y después mediante los diferentes concursos, gané todos los concursos a los que me presenté. El ultimo que gané fue el de “dedicación exclusiva”.
¿Esa es una condición especial ?
Si, aunque para jubilarme no me servía para nada. Profesor de “dedicación exclusiva” implica que Usted firma un contrato con la Universidad, por el cual Ud no puede trabajar en otro lado, sólo en la Universidad.
¿ Fue profesora del Buenos Aires ?
No, somos opuestos.
Risas
En esa época no nos queríamos, ahora no lo sé. Era una competencia.
Gané finalmente la jefatura, tenía un contrato con la Universidad y tenía que cumplir 45 hs semanales de cátedra. Me quedé ahí, siempre fui jefa de cátedra hasta el año ’79, año en que me jubilé.
Cuando Ud ingresa al Pellegrini en el año 49 la enseñanza del inglés era obligatoria al igual que el francés.
Eran 5 años de francés: en 1º, 3 horas semanales, en 2º, 3 horas semanales, en 3º, 2 horas en 4º 2 horas y 2 horas en 5º. Creo que actualmente no es obligatorio el francés.
Ahora dictan los idiomas en el colegio y el último año en el laboratorio de idiomas de la UBA.
No lo creo. Son muy exigentes en ese lugar y el Pellegrini no es actualmente un colegio con ese nivel de exigencia.
¿El Pellegrini no es un colegio exigente ?
No es exigente actualmente. Ser exigente no está entre las prioridades actuales. Yo soy una persona mayor. Nosotros éramos mucho más exigentes y los chicos rendían más. Nunca falta, en las reuniones de fin de año, algún ex alumno que me diga:
-Madame, con el francés que Ud nos enseñó, escribi cartas, he trabajado muchísimo; todos agradeciéndonos.
Habia uno que habia ido a una Universidad en Suiza, habiendo egresado del Pellegrini.
¿Usted conoció a Rubod, Codevilla, Alberto Sarazola, Santos Valmaggia (vicedirector de La Nación), Arcioni ?
¡Arcioni era muy buena ! Aunque nos peleábamos bastante ! Ella era del Buenos Aires, y venía al colegio y se jactaba del otro colegio Y yo tenia que escucharla ; cuando ella hablaba del Buenos Aires, a mi me salía del alma:
- ¿Pero por qué no te quedás en el (Colegio Nacional de )Buenos Aires ?
Risas
Yo creo que al final se pasó al Buenos Aires. Después se enfermó muy mal. Estaba muy mal de salud, ¡pero como profesora era excelente, excelente !
En tercer año tuvimos a Trucco, no era un buen profesor.
¡Estaba muy enfermo !
Eramos muy amigos de él y de su señora. Eran una maravilla de gente, pero él tenía sus problemas. Se descomponía muy a menudo. Era profesor de la Escuela Militar; la mayoria eran profesores de la Escuela Militar. (Bichi) Stuart también fue a la Escuela Militar, yo le derivé horas de cátedra que ellos me ofrecieron a mí. Se había comprado un autito . . .; tenía que salir a las cinco de la mañana para ir a Palomar así que era bien sacrificado.
¿Piñon Filgueira fue rector del colegio del 49 al 52 ?
Sí, aunque tengo mis dudas; no creo que haya sido rector tantos años; el rectorado del Pellegrini era como la presidencia de la Nación, salían unos y entraban otros . . .
Risas
Posiblemente estuvo Piñon Filgueira y algún otro que no recuerdo. Yo tenía un vicerrector que era un odioso; se llamaba Lenna, que era profesor de la Facultad de Ciencias Económicas.
Después de Digiorgio, vino Biolcati, que fue muy resistido.Yo lo queria muchisimo.
Después de Digiorgio, vino Biolcati, que fue muy resistido.Yo lo queria muchisimo.
¿Por qué resistido ?
No lo sé. Era una persona de bien, un buen hombre, el padre de Maria Luisa. Yo siempre le tuve mucho afecto y mucha estima. A mi me ayudó mucho e hizo entrar a mi hermano, el profesor Pons de contabilidad.Era una excelente persona. Su esposa se llamaba Lisa. Todos los 14 de Julio, fecha nacional de Francia, nos reuníamos todos los profesores, Biolcati y su señora e íbamos a cenar a un restaurant francés. Primero íbamos a una lechería en la Avda San Juan, llamada Le Bougnat ( el que hace carbón de leña en la montaña).
Después vino Cartelli.
¿Como fue esa época para Usted ?
Mire. Yo a Cartelli lo conocía porque habia sido compañero mio en el profesorado de la calle Bartolomé Mitre. Cartelli estudiaba matemática y estaba de novio con una docente: Plaza Sagasta y se casaron. El era un excelentisimo profesor de matemática. Esta chica, cuando estaba por tener su bebé, tuvo un infarto y fallecieron tanto ella como el bebé. Tiempo después, se casó con una profesora del Nicolás Avellaneda con la que tuvo los dos hijos y luego se separó . . .
¡Usted conoce toda la vida familiar de sus compañeros !
Eramos muy compañeros.Salíamos, saliamos a cenar, ibamos a una quinta en Castelar. Rubod tenia una casita de fin de semana en la provincia y ahí íbamos a comer un asadito.
¿Cómo fue Cartelli como rector ?
No fue buen rector. El nivel académico era muy bueno, pero . . .
El colegio siempre hacía mayor hincapié en la disciplina y no tanto en el nivel académico y pedagógico de sus profesores.
¡No estoy de acuerdo con usted !
Había profesores que no dictaban su cátedra, Verra, Rotondaro, Fuentes, Sotile , Martín.
Esas cosas eran ajenas a nosotros, las ignorábamos. Nosotros procedíamos correctamente. Yo tendré muchos defectos, seré una vieja loca pero no he cometido una mala acción dentro de la escuela jamás. Eso me hizo ganar hasta la simpatía de los “revolucionarios”,simpatia que no me gustó nada.
Ellos echaban a todo el mundo. Un día bajaba las escaleras y subía Vilutis (rector en el ’73 y ’74), que habia sido alumno mio.
¿Vilutis era pellegrinense ?
Sí, fue alumno mío. El mismo día que asumió como rector, me lo cruzo, y lo encaré jocosamente, viéndolo aún como un alumno.
Los criminales vuelven al lugar del hecho -le pregunté .
–Ahora soy el Rector me contestó.
Me parece bien, le dije. Le deseé éxito en su gestión.
¿Era buen alumno ?
¡No ! Era bastante vago ! También designaron a Esper, vicerrector. Habia dos Esper, uno peor que el otro.
Después habia un pelirrojo, casado con una chica de la secretaría . . . . . . . . .
¡Sejem !
¡Sejem si !
Mi hija militaba al igual que muchos otros compañeros y quería ir con el padre Carbone a las villas.- Mi esposo no la autorizó.
-No quiero que vayas ! - le dijo.
Después había otros profesores con los que yo no coincidía en absoluto. Si Ud. me permite, no voy a dar los nombres.
Recuerdo que Monsieur Gulló le ponía sobrenombres a cada compañero. A Beba Arcioni la llamaba: la princesse de Margy, a Mme Serra la llamaba Madame d’anches fortes. Era muy divertido.
Risas
Le sigo contando. Yo tenia un curso en el que hablábamos de todo un poco. Había un chico, un rubiecito, que venia al colegio en un auto grande. Estábamos hablando en el curso y este alumno, en un momento me dice:
- ¡Ah! ¡Usted no es de los nuestros ! Yo le pregunto: - ¿qué quiere decir ser de los suyos ?
–Bueno, me dice, usted no va a las villas miseria . ¿Y usted qué hizo por las villas miseria ? No contestó.
Y agregué: ¿por qué no vende su auto o lo lleva a la villa miseria ?
No le gustó; a partir de ese momento, ése fue mi enemigo todo el tiempo. Ese era el clima que se vivía en el colegio en los años setenta. Los profesores estábamos muy molestos.
Cuando Ud se encuentre con Itlman, Pagani, Sanjurjo . . . todos ésos firmamos un manifiesto donde pedíamos que las cosas en el colegio fueran de otra manera.
¿Giorno firmó ?
No, no quiso firmar, y nos dolió mucho. A la gente que firmó esos papeles le mandaron una excomunica
A Mme. Serra, la suspendieron por varios años.
¡Vivíamos en un caos !
El francés lo sacaron del curriculum, lo pusieron entre la mañana y la tarde, en ese corredor que hay de una hora y media. Yo daba clases pero Mme Stuart no podia porque en ese horario dictaba clase en otro lugar. Eran horas de 20 minutos, 25 minutos.
De pronto entraba una celadora y gritaba:
–¡Todo el mundo abajo ! ¡Todo el mundo abajo! Y estábamos en clase !
Marchiona, la profesora de geografia, se ponía contra la puerta de vidrio, la otra golpeaba la puerta y ella nada.
¡Hay que ir abajo ! ¡hay que ir abajo !
Y los chicos se agolpaban en las escaleras para bajar. ¡Un caos total !
Yo iba los sábados a la mañana a dar clase y otros iban a recibir instrucciones al salón de actos. Cerraban el colegio con candado...
Algunos chicos venían porque querian aprender . . .
Yo pensaba:
- Si hay que salir corriendo ¿adónde vamos ? ¿Cómo salimos del colegio ? Ya en aquella época, era una época de armas tomar.
Aguilar, el intendente, una vez me dijo:
- ¡No se asuste ! Si hay que escaparse yo la acompaño hasta los techos.
Risas
La cuestión es que así era el ambiente. Yo estaba muy tensionada, ¡imaginese ! Me cambiaban el programa de estudios constantemente.
Un dia, nosotros pedimos reunirnos con las autoridades para ver donde estábamos parados. Eramos alrededor de cuarenta profesores. Y vino Esper, un muchacho alto de anteojos. Estaba casado con una señora, profesora de castellano, que no hacía más que relatar a las autoridades nuestras conversaciones.
La cuestión es que pasamos a hablar con él. El no estaba de acuerdo con nosotros, gritaba y al final sacó un revólver, lo puso sobre el escritorio y dijo:
-El que no esté de acuerdo . . . .
Y agregó:
-Váyanse pronto, váyanse pronto !
-Yo dije:
- ¡Ahora nos va a dispararar !
Salimos corriendo, bajamos apresuradamente por esas escaleritas. Yo ni las veia.
Llegué a la puerta de salida del colegio y me agarran la señora de Serra y Gulló. Entonces, ibamos por Charcas hacia Callao, y detrás nuestros M.Gullo que decia:
- Mme la chefesse , pero Ud se va a desmoronando !
Risas
Cuando yo me quise dar cuenta, se ve que me cai desmayada y yo me encontré en la Avenida Callao sentada en un bar que había a la vuelta, en una silla de metal y Gulló que me tiraba agua con un vaso por la espalda y yo le decia:
- Gulló, cuidado que tengo puesto un vestido nuevo !
Risas
-Sí, Usted ríase !
Era un vestido que yo me habia traido de Europa. Nous avions la frousse, como se diria en frances !
Risas
Entonces nos fuimos todos a la casa de Mme Giluet.
Se sucedían muchos gobiernos en la escuela. Vino un señor bastante enérgico, otro que se llamaba Costa.
Se fueron sucediendo los rectores.Viene la intervencion en el ’74. Ahí, en ese interregno, estuvo Cartelli y Sivori. ¿Se acuerda de Sivori ? Era el vicerrector de la mañana, una buena persona.
Guerra tambien estuvo: muy cuestionado por el alumnado.
Cuando yo me fui, estaba Cartelli. Despues vino Escribal. No fue mal rector, dentro de lo que se podía pedir.
¡Mire, le voy a decir algo ! Yo, despues de mi familia, lo que más quise y quiero es al Carlos Pellegrini. Los últimos años fueron bastante duros. Se había muerto mi marido . . . Nunca dejé de enseñar. Tenía divisiones muy conflictivas, sobre todo a la tarde :algunos eran terribles. Tuve una división donde estaba el hijo del rector de la UBA, uno de anteojitos.
A esa promoción la vi el año pasado en el colegio en su acto académico. Yo siempre voy a los actos, a menos que esté moribunda.
Yo pediría, dentro de los parámetros de la actualidad, que volviera a ser lo que era antes.
¿No está de acuerdo con el colegio actual ?
No, para nada. Primeramente, el aspecto que tiene la escuela: sucia, maltratada, destrozada. Luego, ¿ los chicos del Pellegrini no pueden ir con un pequeño uniforme como van los del ILSE ? No le digo que sea tan estricto, pero una cosa digna.
¿Usted piensa que eso atenta contra la posibilidad de aprender y enseñar ?
Atenta contra la imagen de esa escuela, que fue señera. En el Colegio Nacional de Buenos Aires no pasa eso. Hace poco visité el colegio. Estaba Sanguinetti, yo lo conozco muy bien y lo feliciteé. Eramos colegas ya que Sanguinetti fue profesor del Pellegrini.
El me contestó que le cuesta mucho mantener la imagen del colegio, pero si fuera de otra forma él se iría.
Dicen que los chicos del Pellegrini son mucho más felices que los chicos del Buenos Aires
Si ser feliz implica que dejen hacer a los chicos lo que se les dé la gana, sí, podría ser. Pero yo no creo que la felicidad sea eso.
No, yo creo que los del Pellegrini son más felices porque se ha perdido el rigor, la exigencia y el principio mínimo de autoridad necesarios para enseñar y aprender.


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