viernes, 23 de agosto de 2024

Tu que puedes, vuelvete. JULIETA CARRANZA.// EL PELLEGRINENSE 2003

 Desde la ciudad de Necochea, la profesora Julieta Carranza  (profesora de literatura entre 1956-1970)




                   “Tú que puedes, vuélvete”


Estas reflexiones tendrán, sin duda, un tono ligeramente nostálgico. Se referirán a la especial relación entre aquellos adolescentes llenos de proyectos y expectativas, que hoy son mujeres y hombres maduros y una mujer- joven entonces y hoy pisando la sombra de la ancianidad- que oficiaba de guía para entrar en el mundo , bello e inquietante, de la literatura.

 Cuando veo a los estudiantes de hoy, organizándose para obtener “rebajas” en el nivel de exigencia intelectual; cuando me entero de que se restringen las horas y los días de dedicación a la  excitante tarea de comprender, me pregunto si en mi recuerdo no habré inventado los ojos ávidos o los silencios de templo con que Uds. escuchaban un poema de Neruda o un fragmento de Kafka. Si habré idealizado el vínculo que nos unía, hecho de trabajo, de severidad, de entrega, por un lado y de disciplina intelectual, de travesuras, de no merecida admiración, por otro. Ese entretejido de pensamientos, de esfuerzo, de emociones, de rabia y de despertares, nos unía, hacía un todo en el que, sin embargo, cada uno  conservaba y guarda aún hoy, su perfil individual, enriquecido por aquel transcurrir cotidiano del esfuerzo,

 Y aquí, enfrentada a la idea del transcurrir, me resulta inevitable la alusión al río de Heráclito, siempre el mismo y siempre diverso. El caudal imparable  de los jóvenes que crecen, que se hacen padres, que van hacia la vida, que se dispersan. Y yo, viéndolos pasar, tratando de detener un instante esa fugacidad de vértigo en el que intenté sembrar una simiente que fructificaría, con suerte, cuando el impulso ya los hubiera llevado lejos.

 Pero al cabo de los años, el milagro del regreso. La búsqueda y el reencuentro, que, en realidad es la reunión de los fragmentos que una irresistible fuerza centrífuga había diseminado. Pero que no había tenido el poder de mellar los lazos sutiles construidos con esperanza y tenacidad.

 Y aquí estamos. Ustedes con el latido joven en los corazones, buscando rescatar la frescura de aquellos muchachos que entraron trémulos de espera al Pellegrini, aunque tratando también de olvidar las decepciones y la incomprensión que muchas veces los signó y los rebeló. Claro, todos imperfectos, todos vulnerables; algunos, arbitrarios o hinchados de solemnidad. Y yo, un puro júbilo, con la gratitud de sentirlos cerca, de regreso.


Mme Serra/ EL PELLEGRINENSE Año 2004

 Estrellas de la Noche : Madame Serra


Qué edad tiene profesora ?
Ochenta y cinco



¿Ud sabe que fue una de las profesoras mas ovacionadas en el acto del 29 de octubre ?



¡Ja,ja,ja !

No me digas . . . ¡Qué alegría !

¿No se dio cuenta ?

No, no me di cuenta.

Los chicos le dedicaron La Marsellesa

Sí, me lo dijiste el otro día.

¿Qué le pareció el acto ?

Precioso, precioso. A mí me dejó un calor en el corazón . . vos tenés calor en el corazón.

¿Tenés pareja ?

Más o menos.
No. . . . ¿ Sabés por qué te pregunto, acabo de conocer una chica norteamericana, de muy buen nivel en la casa de mi hijo, la chica es amorosa ?
¿Y ... ?
Cincuentona
Aja
Y yo pensé qué interesante; le voy a preguntar a Eduardo si tiene pareja.
¿Con la de cincuenta ?  Trop vieille pour moi. Merci  mais non.
Risas
Mejor volvamos al acto, Madame.
Vinieron algunos alumnos a saludarme, pero no los reconocí Yo tenía tercero y cuarto. ¡Ay, qué colegio, qué colegio era aquél . . . . . . ! ¡Uno apretaba y los chicos daban !
Yo estaba en tres colegios, pero llegaba al Pellegrini y eran una fiesta las clases. Los alumnos respondían. Eran amorosos.

¿Con qué colegas suyos se encontró en la fiesta, que la hayan puesto muy contenta ?
Mme. Casey, más que una amiga, es una hermana mía. Después Guibourg, lástima que se le cortó un cable, éramos tan amigas, pero un día se enojó conmigo . . .

Yo me quedé viuda a los 41 años; fue muy duro. Leonor tiene un carácter muy bravo. 
Tambien vi al inefable Jorge Gullo. También recuerdo a tu profesora, Bichi Stuart, pobrecita, qué jovencita que falleció.

Conocí a a Alberto Sarasola también. Ibamos con él al Teatro Colón. ¡Gran profesor ! 

También recuerdo a Luis XIV, una excelente persona, Miss Giluet; es un sobrenombre que le hemos puesto, por sus peinados pomposos; cariñosamente.

Risas

Entré al colegio en el 61, introducida por Mme Casey.Yo gané concurso académico así que era profesora titular.Guardo hermosos recuerdos del Pellegrini y esos cafés que tomábamos con los colegas en los recreos, muchas veces llegábamos tarde a dar clase.
 
Risas
Te voy a contar una anécdota con Aurora Caminos de Artola. Era una excelente profesora. Yo la conocí en una oportunidad siendo muy jovencita. Años después, muchos años después me la encuentro en la sala de profesores. ¡Fue una gran alegría reencontrarla ! ¡ Es una muy buena persona !


A Ileana Pagani le debo un gran favor. Me ayudó a hacer ingresar a mi nieta al Lenguas Vivas, la Beba Pagani, queridísima. Yo soy muy sensible, Eduardo.
-
Su hermano la vino a buscar al acto.
Sí, me vino a buscar, pero yo no me quería ir nunca Eduardo.
¿Qué fue lo que mas le gustó del acto ?
Mmm . . . . . .
Ahora que me acabas de decir que me aplaudieron tanto, eso fue lo que más me gustó.

Risas
¿Por qué la quieren tanto los chicos ? ¿Ud aprobaba a todos ?
No, para nada. Yo mandaba a examen.-Pero era justa. Solía tomar examen con Monsieur Gulló. El si que era bravo. Una vez a un chico le dijo:
-Conjugue el verbo avoir. No sabía.
- Bueno, le dijo, vaya, tiene un 1.
¡Eso no se hace !

Risas

Che, vamos a tomar el té . . .  Yo me jubilé en el 78, mi hijo se acababa de ir a vivir a Europa.

Profesora, ¿puedo preguntarle cuál es su haber jubilatorio ?
Mi haber jubilatorio es alto, muy alto, $ 500: 30 horas de cátedra durante 36 años, ¿Te parece a vos ?
Seguramente el año que viene realizaremos una nueva fiesta en oportunidad de la entrega, que esperamos hacer del piano al colegio. 
¿Va a venir ?
Ah, entonces voy a cantar yo, y en francés. Canté yo muchas veces: 
¿Qué sabe cantar profesora ?
Lo que quieras.

Y la profesora termina entonando espontáneamente, con una hermosa voz:

Allons enfants de la patrie 
Le jour de gloire est arrivé!
Contre nous de la tyrannie
¡L'étendard sanglant est levé !
¡L'étendard sanglant est levé !

Estimado Eduardo: 

Muchas gracias por las fotos de mi madre, es emocionante
verla en el Pellegrini, su querido colegio, cómo me hubiera gustado ir...
Ni qué decir tiene que su enseñanza de la cultura francesa ( para mí fue influencia natural desde la infancia: nunca estudié francés) me abrió la consciencia al gran arte poético de los genios Baudelaire, Mallarmé, Rimbaud, Jules Laforgue, Lautrèamont...

Y que cuando paso por Francia, es el día de hoy que agradezco haber tenido una profesora particular como Madame Serra...

Por este regalo que me mandás, no puedo menos que hacerte llegar algo  de lo que yo hago, te mando un pequeño obsequio de links de mi trabajo de poemas y música. 
Bueno Eduardo, gracias otra vez por las fotos, te invito a que charlemos sobre cultura y noticias de nuestros lugares: 
Tienes aquí a un nuevo corresponsal. 
Espero que te gusten los poemas, 

Hasta la próxima, un abrazo de

Claudio Serra Brun

Valencia-España
Te invito a reunirte con nosotros en el Foro Poesur:
Poesur@groups.msn.com

Patricia Silberstein/ EL PELLEGRINENSE

 En torno a Patricia : Evocando a Patricia Silberstein 



De Viviana Abeijón,  compañera de la   3º división TM promocion ’74


    



“Papá, cuéntame otra vez...”


Así empieza la canción de un joven cantautor español, que seguramente habrá crecido escuchando las andanzas juveniles de unos padres de los ’70, del Mayo Francés y la imaginación al poder, en la España de un Franco ya envejecido que no mataba más que el tiempo. De ahí esa visión entre romanticona y edulcorada, de épocas más parecidas al Woodstock hippie que al infierno que tuvimos por aquí...


Y dulce guerrilla urbana
en pantalones de campana.
Y canciones de los Rollings,
Y niñas en minifalda”.

Y sin embargo, cuando trato de traer a la memoria nuestras conversaciones de entonces, siento que estábamos mucho más cerca de esa visión romántica que de una verdadera conciencia de las oscuras fuerzas que estábamos desafiando, jugando un juego que no era nuestro, y que a la vuelta de unos pocos años costaría la vida de tantos...

¿Qué decir de Patito ? Que era dulce y rubia, y que ciertamente lucía tan bien su minifalda. Que cantábamos a morir las canciones de Sui Generis, y que tan pronto nos sentàbamos en coro a su alrededor para oir extasiadas sus primeras experiencias sexuales, como para asomarnos a los misterios del explosivo plástico. Con la misma fascinación, la observábamos oficiando como sacerdotisa iniciada en rituales de vida y de muerte que ni nosotros ni ella terminábamos de entender del todo. 

Teníamos apenas quince años, y nos asomábamos a la vida en un momento en que a través del mundo la oleada de revoluciones desatada por la experiencia cubana había puesto a los pueblos a soñar.

El golpe militar en Chile fue nuestro bautismo de fuego, y de pronto salimos a las calles y cambiamos los bailes de los sábados por las manifestaciones. Y coreábamos “Hermanos chilenos, no bajen las banderas, que acá estamos dispuestos a cruzar la cordillera” con la misma pasión con que los adolescentes de hoy corean Bandana.

A la vuelta de los años me pregunto si realmente algún grupo armado de aquellos tiempos habrá ido real y concretamente a defender con esas armas el gobierno de Salvador Allende. Lo dudo, porque ni el propio gobierno de Allende había preparado a su pueblo sobre lo que podría venìrseles encima. Tan convencidos estaban de la posibilidad de la vía electoral al socialismo. Pero bueno, eso es materia de otra historia.

O tal vez, no. Porque hablando de dirigencias irresponsables, recuerdo un volante que circuló por el colegio en esos años, con una estrella de cinco puntas en el copete, donde la maldita profe de Química, que en otras épocas no habría pasado de ser una reverendísima h.... de p....., se había transformado por obra y gracia de algún granujiento quinceañero sobrepolitizado en ..... un agente del Imperialismo! Nada más y nada menos!

Quiero creer que ningún adulto de esa corriente vio semejante insulto a la razón, aunque más no sea por el respeto que me merece una dirección que, al menos, tuvo la decencia de morir junto con sus militantes. Pero valga el detalle para ilustrar la locura de esos años de plomo reflejada al interior de un colegio secundario, donde pibes más preparados para organizar el viaje de egresados que la revolución socialista, se veían ante la alternativa del “pase a la clandestinidad”.

Y acerca de Patricia, bueno, no dudo de que a pesar del desfasaje que existe entre mi memoria de los 16 y su elección de los 19 ò 20, haya sido plenamente conciente de lo que hacía. Lo cual no exonera en absoluto de responsabilidad política a los dirigentes que llevaron una generación entera al desastre.

A la luz de los hechos, duele pensar que tanta muerte joven haya sido en vano. Hubiera sido hermoso reencontrarla, aunque más no fuera convertida en una “idishe mame” o siendo alguien totalmente diferente de lo que algún día quiso ser. Pero qué lindo si la hubieran dejado llegar a serlo! Aunque ya no compartiéramos ideas, habríamos intercambiado fotos de nuestros hijos, los recuerdos de las locuras que hicimos juntas, el afecto...en fin, la vida transcurrida.

O tal vez mejor, si siguiéramos adhiriendo a las mismas ideas, sentarnos a reflexionar sobre lo vivido, y reafirmar que el error no estuvo en el sueño, sino en el método elegido para realizarlo. Y convenir que el camino será más largo de lo que creíamos, pero que alguna vez habrá que seguirlo hasta el final, porque el atajo resultó un callejón sin salida.

 “Detrás de las paredes, que ayer te han levantado
 te ruego que respires todavía.
Apoyo mis espaldas, y espero que me abraces,
Atravesando el muro de mis días.
Y rasguña las piedras... hasta mí.”

Pato, no me despido porque nunca te fuiste ni te irás del todo. En realidad, la presencia de tu ausencia se sienta entre nosotros cada vez que se reúne la Tercera. Y aunque nadie te nombrara, en algún momento estaríamos hablando de vos y de todos los demás. 

Nuestra generación llevará siempre, como una sombra, la marca de los que faltan, y la clara conciencia de ser sobrevivientes. 

Sólo espero que descanses en paz, porque mientras unos pocos sigan teniendo demasiado y millones casi nada, tu sueño estará a salvo y multiplicándose por simple arte de humanidad empecinada. 

Viviana Abeijón,  compañera de la   
3º división TM promocion ’74


jueves, 25 de julio de 2024

Elena Chiozza/El Pellegrinense/Año 2004








No conocía a la profesora Chiozza  hasta que comencé a editar este periódico. Una y otra vez, compañeros y docentes de la Escuela la mencionaban con sumo cariño, resaltando sus cualidades docentes, su condición de autora de numerosos libros académicos y su "militancia en favor de los derechos de los docentes y de los alumnos", actuando en tal sentido, codo a codo con el profesor Osvaldo Giorno. La profesora  se vio obligada a dejar nuestra escuela por razones politicas en el año 1975, durante la gestión de Ottalagano al frente de la UBA. Jamás se reincorporó a ella.

Nuestra escuela, perdió, así , a una de sus mejores docentes.
Fiel reflejo del destino de la historia de nuestro pais, donde la intolerancia por motivos ideológicos o político-partidarios  se fagocita a sus mejores representantes.

Deseo invitarlos a descubrir y a reencontarnos con esta docente  , que con sus 85 años, aún ejerce la docencia y confiesa, que hasta hace poco viajaba dos ó tres veces por semana a la Universidad de Luján en el colectivo 57 para acceder a su puesto de trabajo.
Le damos la bienvenida a la querida profesora Elena Chiozza. 


¿En que año ingresó como profesora del Pellegrini ?

Ingresé en 1956 ; había egresado de la facultad en 1942 con medalla de oro, me presenté al concurso del Pellegrini en 1950, pero no entré porque no reunía las condiciones políticas requeridas.

Ingresé por concurso. El Rector era el profesor Digiorgio. Fue un lujo trabajar con él. Era una persona de una cultura y un criterio extraordinarios. Seguro de que el medio de ascenso social era la educación, todas sus energías estaban puestas en poner la educación al alcance de todo el mundo, y además una educación que no hiciera discriminación de ningún tipo, y en especial, ninguna discriminación de tipo religioso ni político. El tuvo una amplitud de criterio muy grande y le dio al colegio un aire de libertad con responsabilidad, con unos resultados increíbles, porque el rendimiento de los alumnos era excelente.



Fue una época de mucha camaradería a pesar de que los viejos profesores nos miraban con cierto recelo a los nuevos profesores.
Había un clima festivo en la escuela. Recuerdo, en particular, a la profesora Roble; en su juventud habría sido una mujer bellisima; tenía alrededor de 70 años cuando yo ingresé al colegio. Era profesora de inglés. Tenía una hermosa casona cerca del colegio con muchas habitaciones. Un día me invitaron a su casa. Esos profesores, tan serios en el colegio, estaban disfrazados, tocando el piano, la guitarra . . . Una verdadera sorpresa para mí.
Recuerdo también a Biolcati, a Miroli, a Enrique Grande. Enrique, a pesar de ser médico de origen, tenía un gran fervor por las letras y el teatro. Junto con Enrique y otros profesores estimulábamos la música, el teatro, las artes y alentábamos conferencias en el colegio. Dábamos libertad a los chicos para que desarrollaran este tipo de tareas. Eran actividades extracurriculares.
Otro que tenía trascendencia, pero en el aspecto gremial, era el profesor Migliaccio. Yo no tenía mucha   vocación gremialista. Paulina Quarleri era otra compañera, con cátedras en el CNBA.

En el año 1962, fallece el profesor Digiorgio y lo remplaza Biolcati. ¿Cambia el colegio ?

Cambia muy lentamente. Biolcati no tenia la militancia de Digiorgio, pero su gestión  no fue negativa para el colegio. Biolcati le dio más trascendencia a las cuestiones administrativas. Algunos administrativos no eran “ muy santos” y eso le trajo problemas.
Solía filtrarse algunos temas del examen de ingreso.
Algunos profesores entregaban los temas en secretaría antes del día del examen, y ahí se filtraban. Biolcati estaba más apegado a las formas y ese derivar tareas en terceros lo perjudicaron. Por otro lado, ingresaron en esa época muchos profesores sin concurso. Giorno como yo y algunos otros profesores luchábamos para que hubiera concursos. El amiguismo es siempre un mal consejero.

La cátedra de geografía tenía dos excelentes profesoras, pero tal vez, demasiado rigurosas; me refiero a Bacigalupo y a Giró.

Desde el punto vista académico no hay nada que objetar; tanto Pampa como Margarita fueron siempre muy estudiosas. Pero eran el reglamento en pinta. De una severidad extrema, nos encontrábamos en las mesas de examen. La Sra de Marcchiona, la Sra de Aréchaga, Olga Ferroni y yo éramos siempre las que les tirábamos algún salvavidas a los chicos. Ellas tenían una memoria fabulosa, pero me parecía mas interesante que los chicos comprendieran cual era el proceso por el cual los fenómenos llegaban a ser lo que eran, en qué sentido podían evolucionar y que esos conocimientos les sirvieran para desempeñarse en la vida.

Yo era jefa de cátedra y respetaba a cada uno en su modalidad, porque la libertad de cátedra es justamente eso. ¿Quién puede decir que yo estaba en lo cierto y las otras profesores no ?

Ud. estaba presente en el colegio cuando se produce el golpe en contra de Illia. Tengo entendido que ese golpe la afectó mucho.

Me afectó muchísimo porque vi clarito lo que venia después. Me afectó tanto que les expuse a los alumnos en ese momento cuál era el panorama negro que venía después, por el hecho de violar la Constitución. En ese momento fue tan fuerte  mi malestar que muchos años después, un día me invitan a dar una conferencia en el CEAMSE y yo fui y di una conferencia sobre cuestiones ambientales.

Un señor se levanta y aparece a la altura del estrado y cuando termino de disertar, él interviene y dice:
-Yo no quiero preguntarle nada, sino agradecerle una lección de civismo que la profesora me dio cuando yo era alumno suyo del Carlos Pellegrini. Ella lloró en clase porque se violaba el régimen constitucional “
Se trataba de Marcelo Cohen, entonces presidente del CEAMSE.y discípulo mío.

¿Hasta que año estuvo en el colegio ?

Estuve hasta  el ’71, fui a Bahia Blanca en ese año a la Universidad Nacional del Sur a dirigir el departamento de geografía. Reorganicé el departamento. El peronismo gana en el ‘73, yo no podía tolerar la violencia que se ejercía sobre docentes y alumnos y además, al poco tiempo no me renovaron el contrato.

Volví a Buenos Aires y me reincorporé al colegio en 1974. Estaban Vilutis, Sejem, López Crespo y Esper.

Esper es la persona más maligna que he conocido. Nos tenía a todos aterrorizados y evidentemente lo manejaba a Vilutis.
Lopez Crespo renunció porque una mañana  el resto de los vicerrectores fueron a su casa  y le anunciaron su renuncia. Lopez Crespo no tenía una visión tan verticalista; era más laxo, más democrático.

Para mí el colegio se divide en dos tiempos: del 56 al 71 y del 74 al 75 cuando me fui. En el ’74 el clima en el colegio era muy feo.Había como un aire trágico sobrevolando.

Yo fui muy feliz en el colegio, trabajaba en los tres turnos, después de ganar sucesivos concursos, era profesora de tiempo completo. Por tal motivo tuve que renunciar al Normal Nº 1.
Hubo vicerrectores muy buenos, por ejemplo, Vela Huergo. Luego Rolando Riviere, todas personas con trayectoria, con cultura. Yo estaba todo el día en el colegio. La otra pérdida importante que tuvo el colegio fue el profesor Roberto Rojo, el tío de Susana Sobna Rojo.
Susi hace honor al apellido de Rojo. Roberto fue una persona excepcional. Con él y con Raquel Arechaga éramos muy amigos.

En la segunda etapa, recuerdo que  ingresa al colegio como asesor espiritual el padre Carbone. Tenia un cuartito al lado de la escalera. Era un desfile permanente de chicos. Un día fui y le dije a Vilutis que estaba contribuyendo a la destrucción del colegio. Los advenedizos querían destruir a la elite intelectual. También le dije que nuestra escuela era pública y laica y que no sabía por qué él tenía que traer a un sacerdote al colegio. Además, un personaje como Carbone con los antecedentes que tenía . . . . 


Mi segunda etapa en la escuela fue muy difícil.
Un día entrando a una división veo a la señora de Ceballos, que sale llorando. La señora de Ceballos era una persona muy difícil, muchas veces arbitraria. De todas formas les dije a los chicos que no era mediante agresiones la forma en que se dirimían las diferencias, sino dialogando. A   partir de ese momento, gran parte del curso se mostró hostil hacia mí.Se cierra el colegio en septiembre del ’74.


Vino la intervención con un Sr Marini, que era un trastornado y un borracho.  Cuando se reabre el colegio, yo tenía clase con esa misma división. Yo necesitaba calificar a los alumnos y le  pedí al celador que no los despachara. Fui a hablar con Marini, y le dije que necesitaba que mi división se quedara porque necesitaba calificarlos.

-“Ellos tienen derecho a ser calificados por lo que saben”, le dije.
-“Ud tiene derecho a a ser comunista”, me contestó.
-“Yo defiendo el derecho de mis alumnos a ser calificados”, le retruqué.

Llego a mi casa y al rato llega un telegrama que decía: Suspendida por tiempo indeterminado por indisciplina.

Con ese telegrama me fui a la Universidad, presidida en ese momento por Alberto Ottalagano. El Rectorado estaba en el primer piso; por un lado estaba la Rectoría y por el otro, la Sala del consejo de reuniones de la Facultad de Filosofia y Letras.
En eso, se abre la puerta que comunica con la Facultad de Filosofía y Letras y arriba de lo que había sido la mesa del Consejo de la Facultad, veo alrededor, una cantidad de fascinerosos y encima de la mesa una cantidad de armas.

Yo me dije: 
-¿Yo vengo a pedir justicia acá ? 
Me levanté y me fui. De ahí me fui directo a la Caja de Jubilaciones. Tenía 55 años. Cuando se reiniciaron las clases hubo otro interventor, pero sin que yo se lo pidiera me reintegró a la escuela. En el ’75 tuve un curso nuevamente hasta mi jubilación. Había un clima muy tenso en el colegio. Era difícil. No tuve problemas con los alumnos y me fui con mucha satisfacción, con el cariño de mis colegas.
Perdí, además, mi lugar en la la Facultad de Filosofia y Letras, de donde era profesora “ad honorem”.

Cuando me fui del Pellegrini muchas veces me sentía mal pensando que en el colegio irían a ocurrir las cosas que finalmente ocurrieron. Con Giorno lo vimos claramente.
Esa represión sobre los alumnos, situación en la que los chicos eran los más débiles y  no debían haber dado   la cara. Los mayores los azuzaban para que enfrentaran situaciones que jamás debieron haber enfrentado.

Algunos padres lo vieron como una situación de Juvenilia, pero no fue para nada una cosa romántica.
El propósito de mi actividad educativa ha sido el de educar para la vida. San Agustín es quien ha dicho que no se quiere lo que no se conoce.

Al margen de la actividad educativa propia, tengo otras inquietudes.

Soy autora junto a otros colegas de distintas publicaciones:
1) SUMA DE GEOGRAFIA, publicada en 1956, consta de 9 volúmenes
2) EL PAIS DE LOS ARGENTINOS
3) MI PAIS, TU PAIS
4) EL ATLAS TOTAL, que consta de 10 u 11 volúmenes.
Siempre me preocupó el tema de los recursos naturales y bregué para que la explotación de ellos estuviera a cargo de los mismos argentinos.

Cuando se cerró Sierra Grande, hubo grandes reclamos en la Plaza de Mayo. El gobierno de turno los desoyó y dijo que el yacimiento era inoperable. Hace poco, los chinos compraron ese yacimiento.No recuerdo que la población haya apoyado este reclamo; no hubo piquetes para apoyar los intereses nacionales. Lo mismo ocurrió con Bajo de La Lumbrera; no se le dio un subsidio a la Universidad de Tucumán, que lo pedía para hacerse cargo de la explotación, y en cambio la explotan actualmente canadienses y australianos, contaminando el curso del Río Dulce. Eso nos pasa por ser ignorantes.

¿Cómo ve la educación actualmente ?

La educación pasa por un momento terriblemente critico: ni se instruye ni se educa.El gremio docente , que tiene un sistema de huelgas continuo, hace perder a los alumnos la continuidad y la disciplina en el estudio, se pierde el sentido del esfuerzo y el trabajo.Los profesores certifican su conducta siendo más tolerantes con los chicos, y con el pretexto de que el salario es bajo también han dejado de actualizarse. Los salarios nunca fueron altos y siempre exigieron del profesor mucha dedicación.
En este momento veo que hay un relajamiento general de la disciplina, tanto en el cuerpo docente como en los chicos, que son un reflejo de lo que ven en la sociedad.

Tengo pocas referencias del colegio actual.
Sé que a Abraham Gak le ha tocado una misión tremendamente difícil. Salir de un colegio donde los estudiantes fueron criminalizados y muertos  a un colegio donde se impuso una disciplina militar y tratar de instaurar libertad con responsabilidad, es muy difícil.Me da pena cuando paso por el colegio y veo a los chicos en la vereda sentados en el suelo. Eso me da pena. Creo que de todos modos el colegio sigue manteniendo un espíritu.

He leido alguna vez una de esas revistitas que hacen los chicos, me ha horrorizado la grosería, porque realmente creo que eso no habla bien del tipo de sociedad que estamos construyendo; los que tienen el privilegio de una educación más esmerada se comportan con tanta irresponsabilidad, no pueden expresar sus ideas sino a través de groserías.
Dejé de leerla. (N de la R: La Bola)

Por eso valoro tanto el esfuerzo que estás haciendo con El Pellegrinense. Me parece que es volver a recuperar ese espíritu del colegio, sentarnos desapasionadamente y discutir en qué anduvimos bien y en que anduvimos mal y tratar de hacer que haya realmente ese orgullo de la condición del PellegriniUn orgullo que crea responsabilidades y obligaciones hacia uno mismo y hacia la sociedad.